La acusación de fraude eleva la retórica antiárabe
Benjamin Netanyahu alegó el jueves, sin presentar pruebas, que los avances récord de los partidos árabes en las elecciones de esta semana se debieron en parte a un fraude electoral. Los líderes árabes rechazaron la acusación y acusaron al primer ministro de incitación. La alegación supuso una escalada de la retórica antiárabe de Netanyahu y sus aliados de extrema derecha después de que la alta participación árabe en los comicios nacionales del martes bloqueara de hecho un camino despejado al poder tanto para él como para sus principales rivales judíos.[S1][S2][S3]
Responsables electorales israelíes dijeron el jueves que había en marcha una investigación sobre las denuncias de fraude, aunque afirmaron que la integridad de los comicios no se había visto comprometida de forma sistemática. Con casi el 93% de los votos escrutados, el bloque nacionalista-religioso de Netanyahu mantenía una modesta ventaja en escaños sobre un bloque de partidos de derecha y de centroizquierda liderado por Gadi Eisenkot. Ambas coaliciones seguían por debajo de los 61 escaños necesarios para la mayoría parlamentaria.[S1]
Se proyectaba que los partidos que representan al 21% de la minoría árabe de Israel obtuvieran 19 escaños, una cifra sin precedentes. Eso dejaba al bloque de Eisenkot, con 48 escaños frente a los 53 del campo de Netanyahu, sin una vía realista al poder a menos que lograra un amplio respaldo árabe, una opción que Eisenkot ha descartado hasta ahora. Su campo podría intentar alternativamente un gobierno en minoría apoyado desde fuera por los partidos árabes, sin incorporarlos a la coalición.[S1]
Los líderes árabes rechazan las acusaciones por incitación
Ahmad Tibi, uno de los líderes del partido árabe Lista Conjunta, dijo que Netanyahu estaba llevando a cabo una campaña orquestada y tóxica destinada a socavar los resultados electorales. Tibi declaró a Reuters que el esfuerzo se dirigía contra Eisenkot, para impedirle, intimidarle y disuadirle de formar un gobierno que dependa del apoyo externo de la Lista Conjunta o de Ra'am.[S1]
Durante y después de las elecciones del martes, Netanyahu y sus aliados advirtieron contra el aumento de la participación árabe, y su partido de derecha Likud emitió declaraciones en las que acusaba a los partidos árabes de robar el voto. Likud exigió a la policía y al servicio de inteligencia interior Shin Bet que investigaran presuntos sobornos e intimidaciones electorales en colegios de localidades árabes. El partido afirmó tener pruebas de esa actividad, pero no las ha presentado públicamente.[S1]
La policía afirma haber detenido al menos a siete personas desde el martes en el sur de Israel, donde vive una gran población árabe, por sospechas de fraude electoral. La emisora pública israelí Kan informó de que se acusaba a los sospechosos de intentar sobornar a votantes para que votaran por el partido de mayoría árabe Ra'am, de raíces islamistas. El jefe de Ra'am, Mansour Abbas, dijo que su partido no estaba implicado en la conducta sospechosa denunciada e instó a una investigación completa, y describió a Netanyahu como alguien que libra una campaña de incitación contra los ciudadanos árabes de Israel.[S1]
La denuncia de injerencia extranjera y el papel presidencial
El jueves, el jefe del Comité Electoral Central de Israel, el jurista del Tribunal Supremo Noam Sohlberg, dijo que había pedido al Shin Bet que investigara las sospechas de que actores extranjeros no identificados habían intentado intervenir en las elecciones. Likud se aferró a esa petición y denunció un ataque a la democracia israelí y un intento de derribar al campo de derecha. El partido afirmó que Catar estaba detrás de la presunta injerencia, algo que Catar negó posteriormente.[S1]
En una carta enviada a un parlamentario y publicada por el Comité Electoral Central, el comité declaró que no había base para las afirmaciones de un daño sistemático a la integridad de los comicios. Una vez completado el escrutinio, el presidente Isaac Herzog consultará a los líderes de los partidos y elegirá al candidato que considere con más posibilidades de formar gobierno. La coalición que la última vez apartó a Netanyahu del poder, en 2021, se apoyó en el partido Ra'am de Abbas.[S1]
Eisenkot pidió una investigación que protegiera la integridad electoral, pero dijo que Netanyahu estaba explotando las sospechas para sembrar el caos. Afirmó en un comunicado que el objetivo de Netanyahu era impugnar los resultados electorales oficiales, en los que la ciudadanía israelí votó contra el gobierno. Herzog dijo que las acusaciones debían investigarse, pero añadió que incluso en un momento así no se debe manchar a toda una comunidad que quiso ejercer su derecho al voto y participar activamente en la democracia.[S1]







