Un kibutz cuenta sus pérdidas y sus votos
Gal Cohen, de 61 años, recorre un muro conmemorativo en el kibutz Be'eri en el que figuran los nombres de los hombres, mujeres y niños que murieron cuando Hamás atacó el 7 de octubre de 2023. Uno de cada diez residentes de la comunidad falleció ese día, dentro de las 1.200 personas muertas en todo Israel en el día más letal de la historia del país, y decenas de vecinos de Be'eri estuvieron entre los 251 secuestrados y llevados a Gaza.[S1]
Cohen sostiene que el primer ministro, Benjamin Netanyahu, debería haber asumido su responsabilidad y haber dejado el cargo, y califica de insulto que haya completado un mandato entero. Afirma que estas elecciones son un momento decisivo para el país y advierte de que un gobierno que continúe rompería muchos corazones y mentes y haría muy difícil seguir adelante.[S1]
Be'eri, fundado en 1946 y con unos 1.000 habitantes, encarna los valores socialistas que marcaron la política israelí en sus primeras décadas. Casi todos sus votos fueron al centroizquierda en las elecciones de 2022, cuando solo alrededor del 4% apoyó a los partidos de la coalición nacionalista y religiosa de Netanyahu. Cohen señala que los residentes se han desplazado dos pasos a la derecha desde el ataque, aunque espera que la mayoría siga con los partidos que buscan sustituir al gobierno.[S1]
Un ajuste de cuentas que puede no llegar
Los adversarios del primer ministro ven en estos comicios la ocasión, largamente aplazada, de emitir un veredicto sobre el peor fallo de seguridad en generaciones. Sin embargo, aunque el primer ministro más longevo de Israel pierda su mayoría, podría evitar la derrota decisiva que sus críticos desean, porque la alianza de partidos de derecha, izquierda y centro que intenta desbancarlo tampoco tiene una vía clara al poder.[S1][S2][S3][S4][S5]
Netanyahu se ha negado a asumir la culpa de la brecha de seguridad y ha rechazado los llamamientos a una investigación independiente. Sostiene que las campañas de Israel contra Hamás en Gaza y contra sus aliados en Líbano e Irán darán lugar a un Oriente Próximo más pacífico, y dice a los votantes que la tarea solo concluirá cuando caiga el liderazgo clerical iraní, presentándose como el único dirigente con la convicción y el prestigio necesarios para lograrlo.[S1]
Las encuestas de opinión pronostican desde hace meses un fuerte descenso del partido de Netanyahu, el Likud. El panorama fragmentado apunta a meses de bloqueo político, con el primer ministro posiblemente al frente de un gobierno en funciones.[S1]
Las familias de los rehenes mantienen la exigencia de responsabilidad
Durante buena parte de los últimos tres años, la oposición al gobierno se ha centrado en las familias de los rehenes retenidos en Gaza, algunas de las cuales acusaron al ejecutivo de eludir su responsabilidad y de hacer demasiado poco para lograr su liberación. Un espacio abierto de Tel Aviv pasó a conocerse como la Plaza de los Rehenes, escenario de concentraciones y vigilias constantes, y aunque los últimos rehenes regresaron gracias a un alto el fuego negociado por Estados Unidos hace un año, las familias siguen entre las voces más destacadas que exigen responsabilidades.[S1]
Ofri Bibas, cuyos sobrinos pequeños y la madre de estos murieron en cautiverio en Gaza y cuyo hermano Yarden fue liberado en una tregua a principios de 2025, afirma que no ve ninguna razón legítima para que el gobierno busque otro mandato. Dice que su objetivo es que todos los israelíes lleven la memoria del 7 de octubre hasta el día de las elecciones y recuerden quién sigue sin asumir su responsabilidad.[S1]
Miles de israelíes se reunieron el sábado en la Plaza de los Rehenes. Danielle Alony, secuestrada en Nir Oz junto a su hija de 5 años y liberada semanas después durante una breve tregua, instó a la multitud a votar y afirmó que en tres días el país podría empezar a escribir un nuevo capítulo para sus hijos, en el que la verdad pese más que el miedo, la responsabilidad más que la negligencia y la esperanza más que el dolor.[S1]
Miri Gad Messika, de 48 años y tercera generación de Be'eri, aún no ha decidido su voto, pero sabe que no será para Netanyahu. Sostiene que ha fracasado como líder en numerosas ocasiones y que ya no debería dedicarse a la política, y afirma que busca a un líder en un momento en el que le resulta difícil encontrar a alguno en Israel, sin dejar de confiar en un cambio a mejor.[S1]







