Una carrera reñida sin camino claro hacia la coalición
Con más del 70 por ciento de los votos escrutados, el bloque articulado en torno al primer ministro Benjamin Netanyahu, líder del Likud, mantenía una ventaja de 54 a 47 escaños en el Knesset sobre el campo opositor Change. Ese campo lo encabeza Gadi Eisenkot, ex comandante militar que dirige el partido de centro-derecha Yashar (Recto). Pese a ello, Netanyahu carecía de una ruta evidente hacia los 61 escaños necesarios para formar coalición, ya que cinco de los seis partidos ajenos a su bloque se consideraban socios muy improbables y el sexto era demasiado incierto. El bloqueo, y quizá otros comicios en pocos meses, parecía plausible.[S1]
Our Loves: un éxito que llegó antes del voto
La primera película en discusión es Our Loves, de Avi Nesher, un drama sentimental con elementos de acción sobre israelíes que luchan por sobrevivir a los ataques de Hamás del 7 de octubre. Evita la política explícita, pero al mostrar un ejército ausente y detenerse en los fallos de seguridad contiene una crítica implícita al gobierno entonces en funciones. Estrenada deliberadamente dos semanas antes de las elecciones, vendió 150.000 entradas en Israel, una cifra alta para un título no hollywoodense en un mercado pequeño, y que según el informe pudo costarle a Netanyahu un puñado de escaños.[S1]
Nesher se ha distanciado públicamente del gobierno de Netanyahu; declaró a The Hollywood Reporter en el TIFF que no comparte su visión y que no lo votaría, y repitió opiniones similares en la prensa israelí. Su prestigio da peso a esas palabras: es un cineasta muy admirado cuyas películas Rage and Glory e Image of Victory revisitaban el conflicto fundacional de 1948, y se le considera una suerte de luz artística en tiempos oscuros. Eisenkot, de 66 años, perdió además a un hijo combatiendo en Gaza, un hecho que otorga al filme cierto peso en nombre del candidato, y la cinta incluye incluso a un militar curtido de edad no muy distinta a la suya.[S1]
NAZA: un documental que se sintió en la prensa
El segundo factor cinematográfico es NAZA, un documental de Yuval Abraham y Rachel Szor en el que una veintena larga de denunciantes de las FDI describen cómo ha librado la guerra en Gaza el gobierno de Netanyahu. No se estrenó en Israel, pero su discusión llenó la prensa israelí en las semanas previas al voto. Su efecto es difícil de precisar: incluso algunos críticos de Netanyahu reprocharon al filme un relato incompleto, y una obra crítica con las FDI no complacería necesariamente a todos los partidarios de Eisenkot. El gobierno buscó conectar con su base al plantear retirar la ciudadanía a Abraham y Szor, un paso para el que no se conoce base legal alguna.[S1]
Esa maniobra pareció aportar poco para conquistar al electorado más amplio que el Likud necesitaba, y pudo volverse en su contra al presentar al gobierno como hostil a toda crítica, una postura que los votantes de Change rechazan. Medir la influencia de un documental sobre una realidad compleja es difícil, admite el informe, pero llevar el debate sobre la guerra al terreno general mediante semanas de artículos de opinión pudo perjudicar a quien la dirige. Pese a la resistencia de Netanyahu durante tres décadas, el Likud por sí solo no es una fuerza mayoritaria: obtuvo menos del 25 por ciento de los votos del martes y depende de la unión con partidos de ultraderecha y ultraortodoxos para acercarse a la mayoría.[S1]
Gadot opina con las urnas abiertas
Una figura del mundo del cine intervino también directamente el martes. Gal Gadot, estrella de Wonder Woman y lo más parecido que tiene el país a un icono nacional, publicó un vídeo desde el colegio electoral en el que decía votar por Change. Había volado desde Los Ángeles para depositar su papeleta y aprovechó su publicación en Instagram para animar a otros israelíes a hacer lo mismo, señalando que lo hizo cerca del 80 por ciento, antes de expresar su preferencia contraria a Netanyahu. Después apareció en un sketch de Eretz Nehederet, el equivalente israelí de SNL, emitido la noche electoral mientras seguía la votación, como pasajera de un Uber que hablaba de vivir en Los Ángeles siendo israelí.[S1]
Cuando el conductor le preguntó si era difícil ser israelí en el extranjero, ofreció lo que el informe llama una de las grandes verdades no dichas de la región: dijo que explica constantemente las cosas a la gente y que lo que ellos ven allí no es lo que se ve aquí, un comentario dirigido al ecosistema mediático.[S1]







