Un electorado dividido acude a las urnas
Los ciudadanos israelíes acudieron a las urnas el martes 27 de octubre de 2026 en un número inusualmente elevado, en las primeras elecciones nacionales celebradas desde el ataque del 7 de octubre de 2023. El Comité Central de Elecciones informó de que el 44,9% de los votantes había acudido a las urnas a las 14:00 hora local, la cifra más alta registrada a esa hora desde que el comité comenzó a recopilar esos datos en 1973. Alrededor de 7,3 millones de personas tienen derecho a voto, y se calcula que decenas de miles de israelíes regresaron del extranjero para participar en unos comicios ampliamente considerados decisivos para el rumbo futuro del país.[S1][S2]
La campaña se desarrolló con el telón de fondo del ataque del 7 de octubre y las guerras regionales que desencadenó, con el trauma de aquel día aún vivo y las preguntas sobre la rendición de cuentas y la seguridad en el centro del debate. La contienda fue muy reñida. Las últimas encuestas publicadas antes de la jornada electoral mostraban al primer ministro Benjamin Netanyahu, el jefe de Gobierno más longevo de Israel, empatado con su principal rival, Gadi Eisenkot, un recién llegado centrista y exjefe militar cuyo estilo mesurado se ha descrito como lo contrario del del titular.[S1]
Netanyahu advierte de fraude mientras sus rivales denuncian maniobras
Tras votar en Jerusalén, Netanyahu expresó su preocupación por la alta participación de la minoría árabe de Israel y advirtió de intentos de robar las elecciones, una postura que hizo eco de su aliado, el presidente estadounidense Donald Trump, y que apuntaba a una posible batalla prolongada por el resultado. También afirmó que tres altos cargos del partido Raam habían sido detenidos en el sur con sobres llenos de dinero en efectivo. El director general en funciones del Comité Central de Elecciones, Dean Livne, dijo que la policía había detenido a personas que intentaron sobornar a votantes, y añadió que los sospechosos no identificados no estaban en los colegios electorales y fueron detenidos cerca de sus domicilios; calificó el asunto de caso localizado y bajo investigación.[S1]
El partido Yashar, de Eisenkot, advirtió de que Netanyahu estaba preparando el terreno para impugnar los resultados. Antes de votar, Eisenkot, de 66 años, visitó la tumba de su hijo Gal, muerto combatiendo en Gaza, una pérdida que ha despertado la empatía de muchos israelíes. Posteriormente, en un colegio electoral, instó a los votantes a ignorar las distracciones y a sustituir lo que calificó como el peor gobierno desde la fundación del Estado. En Tel Aviv, el partido de izquierdas Los Demócratas, integrado en el bloque opositor de Eisenkot, informó de que la policía había detenido a un hombre armado con un cuchillo que se había acercado de forma amenazante a su líder, Yair Golan. Golan afirmó en un comunicado que la incitación y la violencia no intimidarían a su partido y atribuyó el incidente a los ataques políticos de Netanyahu.[S1]
La aritmética de las coaliciones y un recuento largo por delante
Netanyahu, de 77 años, ha ocupado la jefatura del Gobierno de forma intermitente durante más de 19 años y regresó al poder en diciembre de 2022 con una coalición que incluía a ultranacionalistas de extrema derecha cuya influencia política ha crecido desde entonces. A lo largo de la campaña señaló a los partidos árabe-israelíes para avivar el miedo a un Estado palestino y, en los últimos días, publicó una imagen de una bomba nuclear destruyendo Tel Aviv mientras destacaba el respaldo de Trump. Los líderes de la oposición lo acusaron de jugar con la seguridad. Desde el 7 de octubre ha ordenado múltiples guerras que redujeron Gaza a escombros, ocuparon el sur del Líbano y, por primera vez, golpearon al archienemigo Irán con ayuda estadounidense, mientras los israelíes en casa se enfrentaban a los bombardeos de Irán, Hamás, Hezbolá y los rebeldes hutíes de Yemen.[S1]
La mayoría de los colegios electorales debían cerrar a las 22:00 hora local. Los resultados definitivos podrían tardar días en conocerse, y no se espera que ningún partido se acerque a los 61 escaños necesarios para la mayoría en un Parlamento de 120 miembros. Ni Eisenkot ni Netanyahu se han comprometido públicamente a aliarse con las listas predominantemente árabes, que representan alrededor del 21% de la población de Israel y podrían convertirse en decisivas si los resultados son tan ajustados como se prevé. Formar cualquier coalición podría llevar semanas o meses, y no se descartan nuevas elecciones si fracasan las negociaciones.[S1]







