Una subida de un cuarto de punto, aprobada por unanimidad
El Banco de Inglaterra elevó su tipo de referencia 0,25 puntos porcentuales hasta el 4%, el primer incremento desde 2023, con la inflación en el 3,5%. Los responsables de política monetaria respaldaron la medida por unanimidad, un detalle que, según Susannah Streeter, de Wealth Club, podría reforzar las expectativas de un endurecimiento adicional. Streeter señaló que la decisión estaba ampliamente descontada y por eso apenas movió los mercados de inmediato, pero que los prestatarios notarán la presión a medida que los presupuestos familiares se ajusten durante el próximo año.[S1][S5][S6]
Los mercados financieros descuentan tres aumentos adicionales antes de que termine el próximo año, una trayectoria que varios economistas consideran más agresiva de lo que justifican las perspectivas de crecimiento. Streeter describió el cambio como la llegada de una era de tipos más altos, con las autoridades preocupadas porque los elevados costes energéticos se trasladen a los consumidores y se asienten en el conjunto de la economía. Encarecer el crédito busca frenar la demanda, lo que, según ella, pesará sobre el gasto y la inversión, hará a los empresarios más reticentes a contratar y contendrá el crecimiento salarial.[S1]
Shock energético y riesgo de efectos de segunda ronda
David Rees, economista jefe de Schroders, afirmó que los riesgos aumentan a medida que los precios de la energía siguen subiendo, lo que apunta a que la inflación toque techo más tarde y más alto de lo previsto, en torno al 4,5% el próximo verano. La cuestión central, sostuvo, es si este shock importado se mantiene contenido o empieza a trasladarse a los salarios y a los precios de los servicios nacionales. Si se mantiene la reciente mejora de los datos del mercado laboral, añadió, el banco central podría no tener más remedio que volver a actuar.[S1]
Daniel Siluk, de Janus Henderson Investors, advirtió contra interpretar la decisión como el inicio de una larga campaña de subidas. El shock energético está elevando la inflación general, dijo, pero aún hay pocas pruebas de que se esté incrustando en los salarios y precios en sentido amplio, mientras que las facturas energéticas más altas, las hipotecas caras y unas condiciones financieras más estrictas están mermando el poder de compra de los hogares y deberían acabar enfriando la demanda. A su juicio, el banco central se protege contra los efectos de segunda ronda y defiende su credibilidad en la lucha contra la inflación, y una subida más parece cada vez más probable.[S1]
Isabel Albarran, responsable de inversiones de TrinityBridge, señaló que el encarecimiento de la energía ha elevado tanto la inflación como la rentabilidad de los bonos, incluso cuando el crecimiento, el consumo y el mercado laboral se han mantenido firmes, lo que da al banco central tanto un motivo como margen para endurecer la política. Según ella, los futuros implican mucho más endurecimiento del que anticipan la mayoría de los economistas, aunque la subida de la rentabilidad de los bonos ya está haciendo parte del trabajo. Si los precios de la energía retroceden antes de febrero, sugirió, la medida podría resultar una subida única; si el conflicto con Irán mantiene el petróleo alto hasta 2027, sería difícil resistirse a un segundo aumento.[S1]
Qué implica para los gilts, la libra y las carteras
Daniele Antonucci, responsable de inversiones y estratega jefe de Quintet Private Bank, describió el paso como gestión de riesgos más que como la apertura de un ciclo agresivo, adoptado para limitar la posibilidad de que los costes energéticos se filtren en los salarios, los precios de los servicios y las expectativas de inflación. Dijo que la combinación de energía más cara, inflación por encima del objetivo y política más restrictiva resulta difícil para los gilts y los sectores sensibles a los tipos, y que el rumbo de la libra dependerá de si el banco central acaba endureciendo mucho más que otros grandes bancos centrales, algo que considera improbable por ahora.[S1]
Felix Feather, economista de Aberdeen, afirmó que el precio de mercado de tres subidas más podría exagerar el caso, sobre todo porque las tensiones en el mercado energético se han aliviado algo desde el martes y tras los resultados de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Aun así, espera al menos un aumento más, probablemente en febrero, y señaló que un ciclo relativamente superficial como ese podría dejar margen para que los activos británicos, incluidos los gilts, repunten. Una reanudación de los ataques estadounidenses contra Irán o una mayor incertidumbre política interna, advirtió, supondrían un riesgo a la baja para esa visión.[S1]
Jon Cunliffe, responsable de la oficina de inversiones de JM Finn, dijo que la subida de la rentabilidad sigue haciendo atractivos los gilts, especialmente en el tramo de siete a ocho años, y que tiene sentido ampliar gradualmente la duración a lo largo de la curva. Esa postura, afirmó, es coherente con la opinión de la firma de que una parte sustancial del riesgo fiscal y de oferta del Reino Unido ya está recogida en la valoración de los gilts.[S1]







