Un ajuste de un cuarto de punto ampliamente previsto
La bolsa australiana afronta la sesión del lunes con inversores reacios a comprometerse, a la espera de la decisión del Banco de la Reserva de Australia el martes. Los economistas esperan en general que el banco central eleve la tasa de efectivo al 4,85 %, un nivel no visto en 18 años. Los mercados monetarios otorgan una alta probabilidad a un endurecimiento de un cuarto de punto, según la información publicada.[S1][S2]
El argumento para otra subida se apoya en una inflación que sigue muy por encima del objetivo del 2,5 % del banco central. Las cifras recientes sitúan la inflación general en el 3,9 % interanual y la subyacente en el 3,7 %. Varios grandes bancos australianos y un número de economistas sugieren que este podría ser el último paso del actual ciclo de endurecimiento, aunque esa opinión no está consolidada.[S1]
Lo que los inversores observarán tras la decisión
Los operadores analizarán el comunicado de política del RBA y la comparecencia del gobernador ante los medios en busca de señales sobre el rumbo futuro de los tipos. El vicegobernador Andrew Hauser tiene previsto intervenir el jueves, otra ocasión para calibrar el pensamiento del banco central. Cualquier indicio de que se ha alcanzado el pico importaría a los mercados tanto como la propia subida.[S1]
El ánimo global se ensombrece entre el petróleo y las criptomonedas
El sentimiento en el exterior se debilitó el viernes y arrastró a la baja a los principales índices estadounidenses. Destacaron dos preocupaciones: las dudas de que las grandes inversiones en inteligencia artificial obtengan retornos adecuados y los informes de un ataque a Binance, el mayor intercambio de criptomonedas del mundo, que hizo caer los precios de los activos digitales. El petróleo, en cambio, subió a máximos de seis meses.[S1]
El movimiento del crudo refleja el temor a que el conflicto con Irán se intensifique ahora que han concluido las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. National Australia Bank advirtió de la posibilidad de nuevas tensiones en Oriente Medio tras los comicios, lo que podría prolongar la escasez de suministro energético. Los inversores también miran hacia los datos de empleo no agrícola de EE. UU. del viernes y los resultados de Palantir y Apple.[S1]
El sector de la inteligencia artificial está bajo especial escrutinio. Las expectativas de una regulación más estricta una vez resueltas las elecciones, unidas a la rápida evolución de la tecnología, apuntan a volatilidad. Para los inversores australianos, estas corrientes cruzadas se suman a la cautela que ya genera la decisión sobre los tipos en el país.[S1]






