Un tercer fin de semana en la calle, con menos gente que los anteriores
Unas 320.000 personas se manifestaron el sábado en toda Francia, según el Ministerio del Interior, de las cuales 70.000 en París. Los organizadores situaron la cifra nacional cerca del medio millón. En cualquier caso, la participación bajó respecto a los dos fines de semana previos: el ministerio había contado 410.000 una semana antes y 550.000 el 17 de octubre.[S1][S5]
Las marchas reunieron a estudiantes, que empezaron a organizarse en septiembre, junto a sindicatos y un contingente menor de chalecos amarillos contrarios al sistema. Sus quejas comunes giraban en torno al coste de la vida, el precio del combustible, la inflación al alza y el Gobierno del presidente Emmanuel Macron.[S1]
En París, el líder de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon, cuya valoración ha mejorado en las últimas semanas antes de las presidenciales del próximo abril, encabezó la manifestación. El máximo tribunal administrativo del país mantuvo la prohibición de un recorrido entre las plazas de Nation y Bastilla, rechazando el recurso de los sindicatos, por lo que las autoridades autorizaron un trayecto por bulevares del este de la capital, lejos de las zonas comerciales del centro.[S1]
Choques al anochecer y avisos para la noche de Halloween
La tarde transcurrió en gran medida sin incidentes, pero los problemas estallaron al terminar las marchas. Los antidisturbios cargaron para dispersar a pequeños grupos en París, se lanzó gas lacrimógeno en Lyon y Toulouse, y hubo tensiones al final de concentraciones no autorizadas en Marsella antes de que la calma regresara al caer la noche.[S1][S2][S3][S8]
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que las fuerzas de seguridad mantuvieron sus posiciones y protegieron los centros urbanos, aunque reconoció que los agentes se enfrentaron a una gran violencia. Añadió que las autoridades esperaban disturbios dispersos más tarde esa noche y estaban preparadas para responder con firmeza a quienes buscaran enfrentarse.[S1]
El ministerio indicó que elementos radicales intentaron separarse de las marchas en Burdeos, Toulouse, Lyon y Marsella con intención de causar daños y saquear, pero fueron contenidos. Los controles en estaciones de tren y carreteras detectaron personas que portaban objetos utilizables como armas, y los responsables advirtieron de que las máscaras de Halloween podrían ocultar la identidad de los alborotadores, recordando que la policía puede prohibir cubrirse el rostro cuando peligra el orden público.[S1]
Un malestar que cruza las fronteras francesas
El movimiento francés ha alentado protestas juveniles de la generación Z en otras partes de Europa, con manifestaciones en varias ciudades alemanas el sábado y acciones también en Italia.[S1][S4][S6][S7]
Un alumno de 15 años de Nogent-sur-Marne, Aaron Berthier de Grandry, contó que le habían enseñado que los jóvenes eran el futuro y sostuvo que, si la generación futura de Francia carece de recursos, el país acabará derrumbándose. Se preparaba para su tercer fin de semana consecutivo de protestas.[S1]
Otro manifestante en París, Jerome Rodriguez, afirmó que la economía funciona mal pase lo que pase porque el país está gobernado por quienes calificó de incompetentes que manejan miles de millones mientras las familias se las ven con céntimos. Dijo que la multitud estaba allí para expresar sus exigencias cada vez más alto con la esperanza de una respuesta del Gobierno, que consideraba muy improbable.[S1]
Un Gobierno atenazado por las finanzas y la política
Las protestas llegan en un momento incómodo para el Ejecutivo. El viernes, la agencia de calificación Fitch cambió inesperadamente a negativa la perspectiva de la deuda francesa, lo que subraya la inquietud de los inversores por las finanzas públicas. Con la deuda cerca del 120 por ciento de la producción económica y unos costes de financiación al alza, el Gobierno afronta una presión creciente para contener el gasto, lo que reduce su margen de maniobra.[S1]
Los datos publicados el viernes mostraron que la economía ya se había contraído en el tercer trimestre. La Cámara de Comercio estima que los comerciantes han sufrido pérdidas durante las tres semanas de disturbios. La Embajada de Estados Unidos aconsejó a los viajeros evitar las zonas donde se planearan manifestaciones o grandes concentraciones.[S1]
En el plano político, la agitación ha beneficiado a la líder ultraderechista Marine Le Pen, que encabeza las encuestas antes de las elecciones de abril, mientras las figuras centristas que podrían suceder a Macron siguen divididas. El malestar empezó a cobrar fuerza a finales de septiembre, cuando el Gobierno minoritario de Macron abrió conversaciones sobre su presupuesto para 2027, y las promesas de reformar la educación y aliviar el precio del combustible no han calmado el descontento.[S1]







