El indicador general se acelera mientras persiste la presión subyacente
La medida de inflación preferida por la Reserva Federal ganó velocidad en septiembre tras mantenerse en el 3,0% durante tres meses consecutivos, según cifras de la Oficina de Análisis Económico. El índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) general subió un 3,6% frente a un año antes, la tasa anual más rápida desde mayo. Al excluir alimentos y energía, el índice subyacente avanzó un 3,1% en doce meses, algo por encima del 3,0% del mes previo.[S1][S2][S3][S4][S5][S6][S7]
El PCE subyacente no ha bajado del 3,0% desde que comenzó el conflicto con Irán, señal de que la presión de precios de fondo sigue presente incluso cuando se dejan de lado los volátiles costos energéticos. Esa persistencia importa para un banco central que intenta llevar la inflación al 2%, porque sugiere que la desaceleración no se debe simplemente a un alivio de los precios de la energía.[S1]
El gasto supera al ingreso y el ahorro se reduce
El gasto de los consumidores aumentó un 0,5% en septiembre, pero el gasto real, que descuenta el efecto de la inflación, no cambió. El ingreso personal creció un 0,2%, impulsado por mayores remuneraciones y beneficios sociales del gobierno. El ingreso disponible real, ajustado por impuestos e inflación, bajó un 0,3%. Medido a lo largo de un año, el ingreso personal fue un 4,1% mayor y el ingreso disponible real subió un 1,0%.[S1][S7]
Como el gasto creció más rápido que el ingreso, la tasa de ahorro personal descendió al 3,8% en septiembre, la lectura más débil desde noviembre de 2022. Salvo en julio, la tasa de ahorro ha ido bajando a lo largo del año. Según el informe, los elevados precios de la energía, y no el aumento de los ingresos, han estado empujando el gasto al alza.[S1][S6]







