La Fed desafía a Trump con una subida de tasas
El Comité Federal de Mercado Abierto, liderado por el presidente Kevin Warsh, votó la semana pasada a favor de elevar la tasa de fondos federales en un cuarto de punto porcentual hasta el 4%, lo que marca el primer aumento en tres años. La medida tenía como objetivo controlar la inflación, que sigue por encima del objetivo del 2% de la Fed. El presidente Donald Trump había exigido repetidamente que se recortaran los costos de endeudamiento, incluso amenazando con cortar el comercio con cualquier país que tenga un déficit comercial con Estados Unidos si no se bajaban las tasas. Tras la decisión de la Fed, Trump publicó en Truth Social que las tasas de interés deberían fijarse en el 1% o menos.[S1]
Warsh, quien ocupa la presidencia desde mayo tras reemplazar a Jay Powell, dijo después de la votación que la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo. En la decisión lo acompañaron el presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, que siempre ejerce como vicepresidente del FOMC, junto con los presidentes de los bancos regionales de la Reserva Federal de Dallas, Cleveland, Minneapolis y Filadelfia. También estuvieron de acuerdo los otros seis gobernadores de la Fed, incluidos Michelle Bowman y Chris Waller, ambos designados por Trump, y Powell, el primer presidente de la Fed nombrado por Trump, así como los tres gobernadores designados por Joe Biden.[S1]
La campaña de presión de Trump y la independencia de la Fed
Trump ha intensificado sus esfuerzos por influir en la Fed, intentando despedir a la gobernadora Lisa Cook, una acción que hasta ahora ha sido bloqueada por la Corte Suprema de Estados Unidos. También ha amenazado con cortar el comercio con países que tienen déficits comerciales con Estados Unidos si no se recortan las tasas de interés. La Fed está diseñada para ser independiente de los poderes políticos, adoptando una visión a largo plazo de la estabilidad económica en lugar de satisfacer los deseos del presidente o del Congreso. El aumento de tasas subraya por qué la Fed debe mantenerse firme ante los dictados, amenazas o despidos de la Casa Blanca, actuando únicamente en beneficio de la economía.[S1]
Las propias políticas de Trump han contribuido a la inflación, incluidos los aranceles a las importaciones y la guerra con Irán, que ha causado inestabilidad en el transporte de petróleo a través del Estrecho de Ormuz. Incluso excluyendo los volátiles precios de los alimentos y la energía, la inflación subyacente se sitúa en el 3%, muy por encima del 2% deseado. El aumento de tasas incrementará los costos de las tarjetas de crédito, las hipotecas y otros préstamos de los consumidores, pero es un remedio necesario para evitar una inflación aún más dañina. La independencia de la Fed ha ayudado a mantener una nación robusta y en crecimiento durante décadas.[S1]







