Sin anticipar las próximas decisiones
Al hablar en una reunión de líderes financieros en Bangkok, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, dijo el viernes que no indicaría de antemano cómo manejará el banco central estadounidense las tasas de interés en sus reuniones de octubre y diciembre. Se describió como reacio a prejuzgar esas sesiones o a declarar ahora qué medidas podría tomar antes de que termine el año.[S1][S2][S3][S4]
Los comentarios se produjeron durante una conversación informal con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. Warsh sostuvo que la Fed había dejado claro su compromiso con la estabilidad de precios y que había retirado parte del estímulo monetario aproximadamente un mes antes.[S1]
Una subida en septiembre y más por venir
En septiembre la Fed elevó su tasa de referencia un cuarto de punto porcentual hasta cerca del 3,9%, su primer aumento en tres años. Con una inflación estadounidense persistente, se espera ampliamente que el banco central vuelva a endurecer la política en los próximos meses para contener el gasto y aliviar las presiones sobre los precios.[S1]
Las actas de la reunión de política más reciente mostraron que la mayoría de los funcionarios de la Fed prevé que probablemente se necesite otro aumento de tasas este año. Ese paso encarecería gradualmente las hipotecas, los préstamos de autos y el crédito de las tarjetas. La medida de septiembre contrastó con los repetidos llamados públicos del presidente Donald Trump para que la Fed baje las tasas; Trump criticó al comité que las fija y a la vez siguió expresando respaldo a Warsh, a quien nombró a principios de este año.[S1]
La inversión en IA y el panorama inflacionario
Warsh señaló el auge de la inversión en torno a la inteligencia artificial como uno de los factores detrás de una inflación más alta, y dijo que el grupo de trabajo de la Fed que examina temas relacionados con la IA se reunirá el 16 de noviembre. Calificó la llegada de esta tecnología como quizá el cambio más trascendente para las economías estadounidense y mundial en su vida.[S1]
A diferencia de los conflictos militares y otros shocks que hoy empujan los precios al alza, Warsh sostuvo que la IA acabará aportando beneficios considerables a la economía global. También sugirió que los economistas de los bancos centrales, que dependen de datos desactualizados y modelos convencionales para rastrear la inflación, podrían obtener una herramienta poderosa: acceso casi instantáneo a información de todo el mundo y nuevos métodos analíticos para destilarla.[S1]







