Una ley de 1930 que vuelve a usarse
Una demanda civil presentada el martes ante el Tribunal de Comercio Internacional de EE. UU. cuestiona el uso por el presidente Donald Trump de una disposición de la época de la Depresión para imponer derechos del 50% a una serie de productos canadienses. En julio, Trump recurrió a la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una norma que nunca antes había servido para fijar un arancel en sus 96 años, para gravar palos de hockey, vino, miel, pelucas y otros bienes canadienses en respuesta a lo que Washington describió como un trato comercial discriminatorio de Ottawa.[S1][S2]
El demandante es Gellert Global Group, un importador de alimentos de Nueva Jersey cuyos quesos quedan cubiertos por los derechos. La empresa quiere que el tribunal declare ilegales los aranceles, frene su aplicación y ordene a la administración devolver los derechos ya cobrados, más intereses. La representa el Liberty Justice Center, el mismo grupo legal que antes logró impugnar con éxito los aranceles recíprocos de Trump.[S1][S5][S6]
Los argumentos de la demanda
La demanda sostiene que la Sección 338 es un residuo de una política arancelaria basada en la represalia y que leyes posteriores la derogaron de hecho. Añade que, aun si la disposición de 1930 sigue vigente, la administración no cumplió sus requisitos: la norma permite actuar solo tras constatar como hecho que otro país impone cargas o límites comerciales irrazonables a productos estadounidenses, o que sus reglas aduaneras perjudican de otro modo a EE. UU., y solo con derechos calculados para compensar esa carga.[S1]
Según la demanda, las medidas canadienses citadas en las proclamas de Trump no discriminan a Estados Unidos. Dos de ellas, afirma, son respuestas de Canadá a los propios aranceles de Trump, incluidos derechos que la Corte Suprema declaró ilegales, y la represalia no es discriminación. Otra se refiere a las cuotas lácteas negociadas en el T-MEC, el pacto trilateral con Canadá y México, que según la demanda dan al queso estadounidense mejor acceso al mercado canadiense que el que recibe el queso de casi todo el mundo.[S1]
La exposición de la empresa y la disputa mayor
Gellert declara ingresos anuales superiores a 1.700 millones de dólares y dice haber importado 71 millones de dólares en queso canadiense en 2025, incluidas variedades de leche de oveja y de cabra, mascarpone, brie, camembert y borgonzola. Según la demanda, no pagaba derechos por ese queso bajo el T-MEC, pero la administración dijo en julio que no renovaría el pacto por otros 16 años. Con los derechos de la Sección 338, la empresa afirma que ahora paga el 50% sobre el valor declarado de su queso canadiense, unos 40 millones de dólares al año.[S1]
Gellert dice que planea absorber los costos hasta fin de año, pero califica la situación de insostenible a largo plazo y advierte que los aranceles continuos la obligarían a subir precios, con pérdida o reducción de ventas, menor lealtad de clientes, riesgo de perder colocaciones de productos e interrupciones de la cadena de suministro si los productores reducen o cierran. Trump firmó tres proclamas el 20 de julio sobre distintos grupos de importaciones canadienses, citando un trato injusto en los sectores automotor, de alcohol y lácteo; los derechos entraron en vigor el 22 de agosto tras fracasar las conversaciones comerciales de última hora en Washington, y Canadá respondió con aranceles equivalentes a productos estadounidenses. La Casa Blanca no comentó de inmediato sobre la demanda.[S1][S4][S7]







