Los aranceles inflan el precio de una nueva flota
La Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) calculó que los aranceles impuestos por el presidente Trump al acero, aluminio, cobre y otros materiales añadieron $1.000 millones a lo que debe pagar por nuevos vagones de metro y autobuses. Funcionarios de la agencia explicaron que, aunque los vehículos se ensamblan dentro de Estados Unidos, su producción depende de piezas fabricadas en el extranjero, por lo que los aranceles elevan el precio final. La cifra cubre el mayor costo de construir la flota de transporte, no un programa separado.[S1]
La divulgación pone una cifra a cómo la política comercial llega a una agencia de transporte local. Debido a que la MTA compra vagones y autobuses en calendarios de varios años, el gasto adicional probablemente moldeará futuras decisiones de compra y el momento de reemplazar la flota. La agencia no ha dicho públicamente cómo piensa cubrir el aumento.[S1]
Una segunda amenaza presupuestaria desde Washington
La MTA también advierte que una extensión de la ley de infraestructura bipartidista del presidente Joe Biden, impulsada por un Congreso controlado por los republicanos, reduciría en un cuarto de millón de dólares cada año los fondos federales que la agencia recibe normalmente. Se trata de un recorte anual recurrente, no de una reducción única, y afectaría el apoyo operativo y de capital del que depende el sistema de transporte.[S1]
En conjunto, los costos de vehículos impulsados por los aranceles y la reducción federal propuesta generan presión sobre el mismo presupuesto. La agencia no ha anunciado cómo absorbería ninguno de los dos golpes, dejando a los pasajeros y a los funcionarios locales a la espera de cómo se resuelvan ambas cuestiones de financiamiento.[S1]
Entendé esta noticia a fondo
Otros desarrollos en la ciudad de Nueva York esta semana
Funcionarios de saneamiento planean aumentar las multas a propietarios de lotes vacíos sucios como parte de un esfuerzo por reducir los focos de basura. En materia de vivienda, doce vecindarios que han producido la menor cantidad de vivienda asequible verán proyectos nuevos agilizados bajo un proceso que comienza el próximo año. Archtober, el mes anual de arquitectura y diseño de la ciudad, abrió con eventos y exhibiciones durante octubre.[S1]
Se ha presentado una propuesta para reemplazar la Torre Meltzer, después de que el equipo del PACT documentara extensas necesidades de reparación en el edificio existente. En el Bajo Manhattan, la Bicisenda Battery reabrió tras completarse un proyecto de resiliencia contra inundaciones de $221 millones que convirtió el área en un amortiguador contra el aumento del nivel del mar y las inundaciones. La calle Canal, conocida desde hace mucho por sus vendedores ambulantes y su tráfico pesado, sigue siendo un corredor áspero de comercio y creatividad que la ciudad quiere hacer más seguro.[S1]







