Una petición de debate factual sobre la movilidad
Andy Burnham ha declarado que desea una conversación sincera y basada en pruebas con la ciudadanía británica sobre si podría restablecerse la libre circulación entre Reino Unido y la UE, como parte de su reflexión sobre una nueva relación con el bloque. En una entrevista con el Sunday Times, defendió que el tema merece un debate apoyado en hechos y no en suposiciones.[S1][S2][S3][S4][S5][S6][S7]
El primer ministro ha hablado abiertamente de revisar los vínculos de Reino Unido con Bruselas y ha sugerido que un nuevo acuerdo podría llevar al país a ir hasta el final y reincorporarse a la UE. Otras vías que ha mencionado son la pertenencia al mercado único, que exigiría aceptar la libre circulación, o la entrada en la unión aduanera. Cada una implicaría acatar normas fijadas en Bruselas.[S1]
Los límites del manifiesto y el horizonte de 2029
Burnham se ha comprometido antes a respetar las líneas rojas del manifiesto laborista de 2024, que descartaban el retorno a la libre circulación, la pertenencia al mercado único y la unión aduanera. Esa restricción implica que cualquier cambio de fondo en la relación tendría que esperar probablemente a unas elecciones generales, previstas para 2029.[S1]
Ha dicho que aprovechará el periodo en torno a una cumbre con líderes de la UE en Bruselas el 20 de noviembre para exponer a la ciudadanía británica las distintas opciones de la futura relación. Añadió que no podría imaginar recomendar que Reino Unido se una al espacio Schengen, donde se han suprimido los controles fronterizos, ni que abandone la libra por el euro.[S1]
La migración de ayer y de hoy
El primer ministro reconoció que la libre circulación trajo dificultades muy considerables, pero sugirió que la migración europea ha cambiado en la última década. Describió el patrón anterior como un tipo de inmigración quizá menos problemático que el actual, y contrastó la movilidad de ida y vuelta, en la que las personas llegaban y luego se marchaban, con la situación presente. Afirmó que el equilibrio migratorio se ha desplazado desde entonces.[S1]
También señaló beneficios recíprocos para los británicos bajo la libre circulación, sobre todo para los jóvenes deseosos de vivir en Europa. La migración dominó la campaña del referéndum de 2016. En los doce meses hasta junio de 2016, el mes del voto de salida, la migración neta se situó en 335.000, cerca de un máximo histórico, según la Oficina de Estadísticas Nacionales.[S1]
Decisiones posteriores produjeron cifras mucho mayores. La migración neta alcanzó un récord de 944.000 en los doce meses hasta marzo de 2023, impulsada por una oleada de trabajadores extranjeros atraídos por el gobierno conservador de Boris Johnson cuando el país salía de la pandemia de covid. Desde entonces ha caído con fuerza, hasta 171.000 el año pasado, muy por debajo de los niveles previos al Brexit y casi la mitad de la cifra de 2016.[S1]
La oposición de Farage y los conservadores
Nigel Farage, líder de Reform UK, calificó las palabras del primer ministro como una traición total a los votantes que respaldaron el Brexit, incluidos los del distrito electoral de Makerfield de Burnham. También tachó de ilusoria la idea de que la inmigración fuera distinta cuando Reino Unido era miembro de la UE, y dijo que su partido combatiría lo que llamó deshonestidad.[S1]
Chris Philp, secretario de Interior en la sombra de los conservadores, argumentó que volver a la libre circulación de la UE significaría entregar el control de las fronteras y permitir migración sin control desde toda Europa. Afirmó que los británicos votaron para poner fin a la libre circulación y que no puede haber vuelta a ella.[S1]







