Los aranceles no cierran la brecha comercial
Cuando el presidente Donald Trump anunció el "Día de la Liberación" en abril de 2025, prometió que aranceles agresivos reducirían el déficit comercial de Estados Unidos, calificándolo de emergencia nacional. Diecisiete meses después, el déficit no se ha cerrado; en cambio, ha alcanzado su nivel más alto desde que se implementaron los aranceles. Según la Oficina de Análisis Económico, el déficit comercial creció un 13,7% hasta los 105.600 millones de dólares de julio a agosto, el mayor desde los 140.000 millones de marzo de 2025. Las importaciones aumentaron un 4,3% hasta los 420.800 millones de dólares, mientras que las exportaciones crecieron un 2,2% hasta los 205.700 millones.[S1]
Los economistas argumentan que la ampliación del déficit se debe en gran medida al auge de la IA, que ha generado una enorme demanda estadounidense de hardware extranjero, disparando las importaciones. El Banco de la Reserva Federal de Minneapolis estima que la demanda de IA por sí sola añadió 200.000 millones de dólares al déficit comercial de Estados Unidos en abril. Tarek Hassan, profesor de economía en la Universidad de Boston, dijo a Fortune que la economía estadounidense sobresale en áreas como la IA, atrayendo inversión extranjera, lo que considera positivo. Los aranceles, sin embargo, han sido una piedra angular del segundo mandato de Trump, justificados con promesas de empleos manufactureros y ganancias en efectivo que no se han materializado.[S1]
La volatilidad socava la efectividad de los aranceles
La ineficacia de los aranceles para reducir el déficit comercial se debe menos a su tamaño y más a su constante fluctuación. Por ejemplo, los aranceles sobre China se dispararon al 145% después del Día de la Liberación, pero desde entonces han caído a alrededor del 30% tras un fallo de la Corte Suprema contra los aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) y acuerdos comerciales posteriores. Las empresas suelen ajustar las cadenas de suministro en respuesta a los aranceles, pero el panorama comercial incierto ha desalentado cambios a largo plazo, dejando a las empresas estadounidenses muy dependientes de bienes extranjeros. Hassan señaló que la volatilidad significa que las empresas no cambian su comportamiento, sino que solo ajustan los precios, lo que hace que el régimen arancelario sea ineficaz.[S1]
Donald Boudreaux, profesor de economía en la Universidad George Mason, explicó que el auge de la IA no solo está impulsando la demanda de bienes intermedios extranjeros como piezas de hardware, sino que también está creando optimismo económico entre las empresas estadounidenses sobre futuras ganancias de productividad. Este optimismo lleva a los importadores a seguir comprando bienes gravados a pesar de los mayores costos. Boudreaux dijo a Fortune que las empresas son optimistas sobre la economía estadounidense y están dispuestas a pagar precios más altos por insumos importados porque creen que la demanda futura justificará los costos.[S1]
El déficit comercial como señal de fortaleza
Boudreaux considera que la continua inversión extranjera en Estados Unidos hace que el déficit comercial sea beneficioso. Mientras economistas como Peter Navarro argumentan que reducir el déficit evitaría el vaciamiento de la manufactura estadounidense, Boudreaux sostiene que recibir más bienes del extranjero significa que los dólares regresan a Estados Unidos a través de inversiones globales en capital estadounidense, fortaleciendo la economía. Describió la visión de Trump del déficit como inequívocamente mala noticia, pero dijo que, en su opinión, es inequívocamente buena noticia, señalando salud en la economía estadounidense en lugar de problemas.[S1]
Hassan advirtió que si Trump realmente quiere cerrar el déficit comercial, debería tener cuidado con lo que desea. A medida que los inversores extranjeros siguen vertiendo dólares en Estados Unidos, incluso a través de bonos del Tesoro, esencialmente otorgan crédito barato a los estadounidenses. Si el déficit se cerrara y las exportaciones superaran a las importaciones, la inversión extranjera también disminuiría, los rendimientos de los bonos aumentarían y financiar la creciente deuda nacional sería aún más difícil. Hassan dijo que sería una crisis si el déficit comercial se cerrara porque los extranjeros no estarían dispuestos a extender más crédito a Estados Unidos, comparando quejarse del déficit con quejarse de algo beneficioso.[S1]







