Una carrera histórica por la capital
El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump dieron una vuelta ceremonial en la limusina presidencial, conocida como 'The Beast', antes de que Trump ondeara la bandera verde para iniciar el Gran Premio Freedom 250 el domingo. La carrera, la primera carrera profesional en circuito en Washington, D.C., contó con 25 pilotos que completaron 147 vueltas en un circuito de 1,7 millas y siete curvas, cubriendo 250 millas en honor al aniversario de la nación.[S1][S3]
Los pilotos alcanzaron velocidades de hasta 190 mph (306 km/h), pasando por lugares emblemáticos como el Monumento a Washington, el National Mall y el Capitolio de los Estados Unidos. El evento atrajo a unos 140.000 espectadores, muchos de los cuales ganaron entradas gratuitas a través de una lotería, mientras que los paquetes premium se vendieron por 5.000 dólares el par.[S1][S4]
Proezas logísticas y de seguridad
La organización de la carrera requirió importantes esfuerzos logísticos, incluida la soldadura de más de 200 tapas de alcantarilla, el repavimentado de carreteras y cierres generalizados. El Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington enfrentó un cierre del espacio aéreo de tres horas para los sobrevuelos militares, y la Galería Nacional de Arte realizó pruebas de vibración para proteger su colección de los potentes motores.[S1][S3]
La seguridad fue estricta con protocolos de control rigurosos, y el evento fue transmitido a nivel nacional por FOX Sports. La carrera fue parte de una serie de eventos de verano que marcaron el 250 aniversario, incluido un evento de UFC en el césped de la Casa Blanca y un espectáculo de fuegos artificiales el 4 de julio.[S3][S1]
Reacciones y significado
El piloto estadounidense Josef Newgarden expresó asombro por correr por la capital, calificándolo de experiencia única y surrealista. El evento, sin embargo, también atrajo críticas de preservacionistas y otros preocupados por las perturbaciones urbanas y la politización de los espacios públicos.[S1][S3]
La carrera se produce mientras Trump enfrenta desafíos, incluido el conflicto en curso con Irán y las preocupaciones de su partido sobre su enfoque en los problemas del costo de vida. A pesar de esto, el evento mostró la afinidad de Trump por los espectáculos ceremoniales y deportivos, reforzando su imagen de presidente que disfruta de la grandeza del cargo.[S5]






