Antecedentes de la controversia
El delantero estadounidense Folarin Balogun recibió una tarjeta roja directa durante una victoria mundialista de octavos de final sobre Bosnia-Herzegovina, lo que debería haber resultado en una suspensión automática de un partido para el siguiente encuentro contra Bélgica. Sin embargo, tras la intervención del presidente estadounidense Donald Trump, quien llamó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, la sanción fue suspendida por 12 meses, permitiendo a Balogun jugar. La FIFA citó una norma que permite sanciones suspendidas, pero no ofreció más explicaciones, desencadenando críticas generalizadas.[S1][S2]
Trump reconoció posteriormente la llamada, afirmando que pidió una revisión porque no creía que fuera falta, y elogió la decisión de la FIFA. Balogun admitió que la situación puso presión adicional sobre el equipo. Bélgica derrotó a Estados Unidos 4-1, y sus jugadores se burlaron de los movimientos de baile de Trump. La FIFA luego declaró 'inadmisible' la solicitud de Bélgica de una explicación.[S1][S2][S4]
La queja planeada de Noruega
Lise Klaveness, presidenta de la Federación Noruega de Fútbol (NFF), anunció planes para quejarse formalmente ante el Comité de Ética de la FIFA por el manejo del caso Balogun. Dijo que buscaría la aprobación de su junta para añadir el incidente a una queja ética anterior sobre la decisión de la FIFA de otorgar el primer Premio de la Paz al presidente Trump. Klaveness describió el asunto Balogun como 'tan grave y tan preocupante' que podría ayudar a otros a hablar.[S2][S3][S4]
Klaveness afirmó que el veredicto fue 'influenciado por fuerzas externas y no tuvo el proceso adecuado'. Pidió a los líderes de la FIFA que admitieran el error, advirtiendo que torcer las reglas bajo presión de líderes estatales sienta un precedente peligroso. 'Cuando tuercas una regla así, estás en una pendiente resbaladiza que pondrá en riesgo todo el juego', dijo a The Times.[S4][S5][S6]
La presidenta de la NFF subrayó que el asunto no puede ignorarse. 'Intentar barrer esto debajo de la alfombra ahora no funcionará', dijo, señalando que entrenadores, jugadores y aficionados percibieron la intervención como demasiado cercana al juego. La NFF ya ha presentado una queja sobre el Premio de la Paz, y el caso Balogun caería dentro de las mismas preocupaciones éticas. Klaveness, ex internacional noruega y abogada, es presidenta de la NFF desde 2022.[S3][S6]
Implicaciones más amplias y reacciones
Según informes, la decisión de suspender la sanción de Balogun fue tomada únicamente por el presidente del Comité Disciplinario de la FIFA, Mohammad al-Kamali, sin consultar a otros miembros del comité. Klaveness criticó esta falta de toma de decisiones colectiva, especialmente cuando estaba involucrada una voz externa poderosa, calificándola de error.[S5][S6]
La Real Federación Belga de Fútbol expresó profunda preocupación y afirmó que defendería los principios fundamentales de ética y competencia justa. La UEFA describió la acción de la FIFA como cruzar una línea roja, mientras que el Comité Olímpico Internacional indicó que podría investigar al presidente Infantino por posibles violaciones de la carta olímpica sobre neutralidad política.[S1][S2]
La queja anterior de la NFF alegó repetidas violaciones del deber de neutralidad política de la FIFA por parte de Infantino. La carta del COI establece que los miembros no deben aceptar mandatos de gobiernos que interfieran con su libertad. El COI declaró que solo comunicaría sanciones si su comisión de ética decide imponerlas.[S1][S2]







