Un indulto masivo en los últimos meses de mandato
El gobernador de California, Gavin Newsom, anunció este jueves que conmuta las penas de 548 personas condenadas a muerte en el estado y las sustituye por cadena perpetua. En una carta, señaló que la medida permitirá que estos delincuentes mueran en el anonimato mientras las víctimas son recordadas y honradas para siempre. La decisión de perdonar la vida a los condenados a muerte es en gran medida simbólica en un estado que no ejecuta a ningún preso desde 2006, aunque los expertos afirman que podría ahorrar millones de dólares en costos judiciales cada año.[S1][S2][S3][S4][S5][S6][S7][S8]
Solo 13 reclusos han sido ejecutados desde que los votantes aprobaron el restablecimiento de la pena de muerte en el estado en 1978. El anuncio llega en un momento en el que se habla de Newsom, el líder demócrata del estado más poblado de Estados Unidos, como un posible aspirante a la presidencia en 2028. Newsom, cuyo mandato está por terminar, apura sus últimos meses en el cargo. Lo sucederá el también demócrata Xavier Becerra, quien se impuso en la contienda en las elecciones de medio mandato del martes.[S1]
Una facultad constitucional y un argumento moral
En su carta, Newsom explicó que ejerce su facultad constitucional de indulto para conmutar las condenas de pena de muerte por cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Tras casi 30 años en el ejercicio público, dijo, ha llegado a comprender los límites de lo que el gobierno puede lograr con justicia. Afirmó que toma esta medida porque cree firmemente que el asesinato sancionado por el Estado es incompatible con los valores de California, socava los cimientos del sistema legal y menoscaba a todos.[S1]
California ha tenido históricamente la mayor población de reclusos en el corredor de la muerte. Newsom ya había ordenado la suspensión de la pena capital en el estado en 2019. Describió su decisión como una acción difícil pero justa y dijo que, si bien muchos californianos creen que quienes cometen crímenes brutales merecen morir, él ha llegado a la conclusión de que el estado no puede, moralmente, matarlos. Sostuvo que, según todos los indicadores, el sistema de California para administrar la pena de muerte es un fracaso y que no se ha aplicado ni puede aplicarse de manera justa, lo que ha dado lugar a la condena de personas inocentes. A su juicio, la cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional es el castigo más severo que el estado puede imponer legalmente y aplicar éticamente.[S1]







