Los metales retroceden tras la sorpresa del crecimiento
El oro y la plata se debilitaron el jueves 29 de octubre después de que los datos de crecimiento de EE. UU. superaran las previsiones y la inflación se mantuviera elevada, lo que reforzó el argumento a favor de otra subida de la Reserva Federal. El oro al contado bajó a aproximadamente 4.010 dólares la onza, mientras que la plata cayó a alrededor de 52 dólares. La estimación preliminar del Departamento de Comercio mostró un crecimiento anualizado del PIB del tercer trimestre del 3,4%, por encima del 3,2% que esperaban los economistas. Las acciones mineras también cayeron, y Buenaventura, un importante productor peruano de plata y oro, perdió más del 4% en la negociación de Nueva York.[S1][S2]
Los datos llegaron un día después de que la Fed mantuviera su rango objetivo entre el 3,75% y el 4,00% el 28 de octubre. La votación fue de 10 a 2, con la gobernadora Lisa Cook y la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, en contra por considerar preferible un aumento inmediato de un cuarto de punto. Los responsables dijeron que necesitaban más información antes de fijar la postura adecuada de política, y el presidente Kevin Warsh no quiso comprometerse con una medida en diciembre. El mercado ya se inclinaba por otra subida, con una probabilidad estimada de entre el 78% y el 85% para diciembre.[S1]
Por qué sufren los activos sin rendimiento
Ninguno de los dos metales paga intereses, y ahí está el núcleo del mecanismo. Cuando se espera que la Fed recorte, mantener un activo sin rendimiento cuesta poco en relación con el efectivo. Cuando suben las probabilidades de una subida, cada onza compite con instrumentos que sí generan intereses, como las letras del Tesoro. Una economía más fuerte también reduce el atractivo del oro como cobertura contra la recesión, un tema que había sostenido el repunte de octubre. El oro había cotizado por encima de los 4.000 dólares en las semanas previas y tocó un máximo intradía cercano a los 4.070 antes del retroceso del jueves.[S1]
La caída de la plata fue más pronunciada, algo habitual porque se comporta más como una materia prima industrial que como el oro, lo que amplía sus oscilaciones en ambas direcciones. Un descenso de alrededor del 3,5% en una sola jornada durante una revisión de tasas de tono restrictivo recuerda episodios anteriores, incluida una caída más acusada a comienzos de 2026, cuando el metal se enfrió tras su propia racha récord. El oro ha perdido un 22% desde un máximo de enero cercano a los 5.318 dólares, mientras que la plata se ha reducido casi a la mitad desde los 121.[S1]
Las mineras también sintieron el movimiento. La caída de Buenaventura, superior al 4%, superó la del propio oro, ya que los precios más bajos del metal recortan los ingresos mientras muchos costos operativos se mantienen fijos. Bank of America ha proyectado que el oro podría alcanzar los 5.000 dólares la onza y la plata los 65 en 2026. La plata tocó alrededor de 57 dólares en octubre, muy por debajo de su récord de enero de 2026, por encima de los 118.[S1]
La demanda de los bancos centrales y la prueba de diciembre
El panorama a más largo plazo no es uniformemente pesimista. Los gestores de reservas han añadido un promedio de unas 1.000 toneladas de oro al año durante los últimos cuatro años como parte de su diversificación, aunque las compras del primer semestre de 2026 fueron las más lentas desde 2022. Aun así, el metal sigue siendo muy sensible a las perspectivas de tasas, y el jueves demostró cómo las publicaciones económicas pueden endurecer las expectativas de una política más restrictiva.[S1]
Antes de que la Fed se reúna el 8 y 9 de diciembre se conocerán más datos de inflación de EE. UU., y esas lecturas ayudarán a decidir si el retroceso actual es una pausa o el comienzo de un descenso más prolongado. Las probabilidades de subida para la reunión del 27 y 28 de octubre oscilaron más de 40 puntos en dos semanas, un recordatorio de la rapidez con que puede cambiar la posición del mercado.[S1]







