Cuando leo que el déficit federal alcanzó dos billones de dólares en un solo año, preguntaría primero no si la suma es grande, sino de qué fondo se extrae. Los gastos de un Estado grande y civilizado —defender la sociedad, sostener la dignidad del primer magistrado y todos los demás gastos necesarios del gobierno— deben sufragarse de algún modo. El fondo público y las tierras públicas son, en mi opinión, fondos impropios e insuficientes para ese propósito en cualquier Estado grande y civilizado. La mayor parte del gasto debe, por tanto, sufragarse mediante impuestos de uno u otro tipo, contribuyendo el pueblo una parte de su propio ingreso privado para formar un ingreso público para el soberano o la comunidad.
Distinguiría, entonces, entre las fuentes del ingreso general o público. El ingreso que debe sufragar los gastos necesarios del gobierno puede extraerse ya de algún fondo que pertenece peculiarmente al soberano o a la comunidad, y que es independiente del ingreso del pueblo, ya del ingreso del pueblo mismo. El artículo solo nos dice que los gastos crecieron a un ritmo más rápido que los ingresos; no nos dice de cuál de estas dos fuentes se ha echado mano, ni en qué proporción. Esa distinción importa, porque la estabilidad y permanencia del fondo no son las mismas en cada caso. El acervo y el crédito son de naturaleza inestable y perecedera, e inadecuados para ser confiados como fondos principales de ese ingreso seguro, constante y permanente que por sí solo puede dar seguridad y dignidad al gobierno. La tierra es un fondo de naturaleza más estable y permanente, y la renta de las tierras públicas ha sido, en consecuencia, la fuente principal del ingreso público de muchas naciones grandes mucho más avanzadas que el estado pastoril.
Lo que insistiría en señalar al lector es que el déficit, tal como se informa, es una afirmación sobre la relación entre los gastos y los ingresos, no una demostración de una causa única. El artículo atribuye la brecha creciente a que los gastos crecen más rápido que los ingresos, y no iría más allá de lo que permite la evidencia. Si el producto anual del país aumenta o disminuye por la disposición de sus ingresos es la cuestión que importa, pues según las medidas tiendan a aumentar o a disminuir el valor de ese producto anual, deben evidentemente tender a aumentar o a disminuir la riqueza y el ingreso reales del país.