Un escrutinio demasiado reñido
Brasil empezó a conocer los primeros resultados del balotaje presidencial del domingo tras una polémica ampliación del horario de votación, con Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro disputándose la presidencia. El balotaje midió al presidente izquierdista con el senador derechista, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que había liderado la primera vuelta. Con más de la mitad del escrutinio completado, ambos estaban separados por apenas décimas en torno al 50%.[S1][S2][S3][S5][S6]
Los primeros recuentos parciales apuntaron en direcciones distintas a medida que llegaban: algunos daban ventaja a Flávio Bolsonaro con el 13,6% del censo escrutado, otros lo situaban por delante con el 20,3%, mientras que otros informes colocaban a Lula al frente en el reporte inicial. La imagen de conjunto que emergió fue la de una contienda con máxima paridad.[S4][S7][S8][S5][S6]
Horario ampliado tras las quejas por el transporte
La jornada estuvo marcada por la ampliación del horario de votación. El magistrado del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin ordenó extender dos horas el calendario, accediendo a una solicitud de la campaña de Lula. Las urnas debían cerrar a las 17:00 hora de Brasilia (2000 GMT). El equipo de Lula denunció que las autoridades de varias ciudades restringían el acceso de los votantes al transporte público.[S1]
Bolsonaro también pidió tiempo adicional en tres estados, alegando mal clima, mientras que Lula lo solicitó en nueve estados después de que su campaña afirmara que las autoridades habían reducido el servicio de transporte público el día de los comicios. Muchos brasileños dependen del transporte público para votar en las ciudades donde están empadronados pero quizá no residen, y los seguidores de Lula suelen depender más de él en esas ciudades.[S1]
Qué significaría cada resultado
Una victoria de Bolsonaro inclinaría a la derecha al país más grande de América Latina, acercándolo a Estados Unidos como parte de un giro conservador más amplio en la región. Un cuarto mandato de Lula sería una decepción para Washington, que ha tenido roces con su gobierno en materia de comercio y seguridad. Un triunfo del senador de 45 años prolongaría la racha de victorias de candidatos latinoamericanos afines al presidente estadounidense Donald Trump; un nuevo mandato del octogenario Lula iría en sentido contrario.[S1]
La campaña estuvo marcada por escándalos de corrupción, incertidumbre económica y acusaciones de injerencia estadounidense en favor de Bolsonaro, algo que Washington niega. También influyó el impacto de la condena de Jair Bolsonaro en 2025 por planear un golpe de Estado en 2022, junto con la promesa de Flávio de liberar a su padre si resulta elegido. Lula presentó la cercanía del gobierno de Trump con el clan Bolsonaro como un intento de influir en la votación y calificó los aranceles y otras medidas punitivas como intimidación.[S1]
En materia económica, pese a la disminución de la desigualdad y el desempleo, a Lula le ha costado ganarse a un electorado que lidia con el alto costo de vida y elevadas deudas familiares. Bolsonaro intentó sacar provecho de la preocupación por el costo de vida y también promete mano dura contra la delincuencia, con el compromiso de construir cárceles de máxima seguridad y aplicar la castración química para delitos sexuales graves. La historia favorece a Bolsonaro: ningún candidato ganó la presidencia tras quedar segundo en la primera vuelta. Obtuvo el 47% de los votos de la primera vuelta frente al 45% de Lula, y los avances de su partido en el Congreso podrían allanarle el camino legislativo o complicarle la gobernabilidad a Lula.[S1]






