Una primera vuelta sin ganador
La elección presidencial de Brasil avanzará a una segunda vuelta después de que ningún candidato reuniera el domingo apoyo suficiente para quedarse con el cargo en primera instancia. El senador Flávio Bolsonaro, aspirante de la derecha, terminó apenas por delante del presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, según las cifras difundidas por The New York Times: 47,3% para Bolsonaro frente a 44,8% para Lula. Ambos se verán ahora en un balotaje previsto para el 25 de octubre.[S1][S2][S3][S4][S5][S6][S7][S8]
La contienda ha llamado la atención mucho más allá de Brasil, incluida la del presidente Donald Trump. Lula busca un cuarto mandato no consecutivo, mientras que Bolsonaro hace campaña como abanderado del movimiento político de su padre, Jair Bolsonaro.[S1]
Qué significa el resultado para Washington
El balotaje trae consecuencias para los vínculos entre Estados Unidos y Brasil. Un triunfo de Bolsonaro sumaría otra victoria derechista a una serie de ellas en América Latina, entre candidatos alineados con Trump. Bolsonaro ha dicho que ayudaría a Washington en sus prioridades regionales, incluida la lucha contra las bandas de narcotráfico y lo que describe como ideología woke.[S1]
Si Lula es reelegido, la fricción con Washington probablemente persistiría. Su gobierno ya ha chocado con Estados Unidos por comercio y seguridad, y Lula ha advertido a Trump contra la injerencia en los asuntos brasileños. Trump no ha dado un respaldo formal, aunque recibió a Bolsonaro en la Casa Blanca y habló de él en términos favorables en público.[S1]
Aranceles, visados y acusaciones de injerencia
La elección ha despertado un escrutinio intenso en Estados Unidos, y Lula y otros funcionarios brasileños han acusado a Washington de intentar inclinar la votación mediante aranceles impuestos a productos brasileños. Estados Unidos sostiene que esos aranceles responden a sus propios intereses económicos y de política.[S1]
Washington también planeaba enviar a Brasil a dos funcionarios del Departamento de Estado para reunirse con autoridades, líderes religiosos y grupos de la sociedad civil sobre integridad electoral, libertad religiosa y libertad de expresión. Antes de que el viaje pudiera concretarse, Brasil negó los visados a los funcionarios y calificó la visita como un intento de socavar la elección. El Departamento de Estado rechazó esa caracterización.[S1]
Dos plataformas marcadamente distintas
Los candidatos ofrecen a los votantes agendas contrapuestas. Lula sostiene que su gobierno encaminó a Brasil hacia una situación económica y social más sólida, y hace campaña con la reducción de la desigualdad, el refuerzo de las protecciones ambientales y una mayor inversión en programas sociales.[S1]
Bolsonaro se presenta como el candidato del cambio, con una plataforma estrechamente ligada al movimiento de su padre. Favorece penas más duras, más cárceles, una vigilancia más amplia y mayores facultades policiales, y ha propuesto calificar a las principales organizaciones criminales como grupos terroristas mientras recorta el gasto público. También ha dicho que, si es electo, buscaría una amnistía para su padre y para otras personas condenadas por el asalto a las instituciones del Estado brasileño en enero de 2023, un episodio que se ha comparado con el ataque del 6 de enero al Capitolio de Estados Unidos.[S1]







