Rendimiento trimestral: el Dow cae, los índices tecnológicos suben
Wall Street terminó el tercer trimestre con resultados divergentes. El Promedio Industrial Dow Jones cayó 2,7%, lastrado por el aumento de los precios de la energía y los rendimientos de los bonos. En contraste, el S&P 500 sumó 2% y el Compuesto Nasdaq ganó 2,5%, apoyado por la demanda sostenida de acciones tecnológicas. Este cierre mixto siguió a un primer semestre turbulento: el primer trimestre registró ventas masivas en medio de tensiones en Medio Oriente y perturbaciones en el transporte marítimo, mientras que el segundo trimestre trajo repuntes de dos dígitos tras un frágil alto el fuego y salidas a bolsa de alto perfil, incluida la OPI de SpaceX.[S1][S3]
La rotación sectorial del trimestre fue evidente. En julio, los inversores pasaron de las acciones tecnológicas y de IA a las empresas energéticas, lo que impulsó al Dow un 0,3% mientras el S&P 500 y el Nasdaq cayeron 0,1% y 3,2%, respectivamente. Agosto trajo un repunte generalizado a pesar de las presiones en el mercado de bonos, con el Dow subiendo 1,3%, el S&P 500 un 2,6% y el Nasdaq un 3,9%. Septiembre invirtió el rumbo nuevamente: el Dow cayó 4,3%, el S&P 500 bajó 0,5%, pero el Nasdaq ganó 1,9%. En el trimestre completo, la caída del Dow subrayó su vulnerabilidad al aumento de los costos de los insumos y al crédito ajustado, mientras que la demanda institucional de fabricantes de chips, infraestructura en la nube e IA sostuvo al mercado en general.[S1]
Alza de tasas de la Fed y presiones en el mercado de bonos
El Comité Federal de Mercado Abierto elevó la tasa de política en 25 puntos base en septiembre a un rango de 3,75-4%, marcando el primer aumento de tasas desde 2023. La Fed también elevó su pronóstico para la tasa de fondos federales a fin de año de 3,8% a 4,1%, indicando que otro aumento podría llegar este año. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, al hablar en Jackson Hole, enfatizó la estabilidad de precios y declaró que la lucha contra la inflación no ha terminado, manteniendo sobre la mesa alzas adicionales. Estos movimientos se produjeron mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo alcanzaban máximos de varios años: el rendimiento a 10 años llegó a su nivel más alto desde 2007, y el de 30 años al más alto desde 2002. La decisión del Departamento del Tesoro de al menos duplicar las recompras de bonos a largo plazo apoyó la liquidez pero no logró aliviar la presión. La deuda pública de EE. UU. superó los 40 billones de dólares por primera vez el 18 de agosto, y la tasa promedio de las hipotecas a 30 años subió a 7,3% la semana pasada, la más alta desde noviembre de 2023.[S1]
Precios de la energía y preocupaciones inflacionarias
Los costos de la energía intensificaron las preocupaciones inflacionarias durante todo el trimestre. Después de que el tráfico marítimo se detuviera en el Estrecho de Ormuz en medio de tensiones crecientes entre EE. UU., Israel e Irán, los precios del petróleo se dispararon por las restricciones de suministro. En el tercer trimestre, el crudo Brent y el West Texas Intermediate subieron, reavivando los temores de una inflación persistente. A mediados de septiembre, los futuros del crudo Brent se acercaron a 110 dólares por barril debido a la falta de pasos concretos hacia la paz en Medio Oriente y las continuas preocupaciones de suministro. Los precios del diésel alcanzaron un máximo de 6,53 dólares por galón el 22 de septiembre, según AAA. Estos altos costos de energía, combinados con indicadores de inflación resistentes, reforzaron las expectativas de que la Fed mantendría las tasas más altas por más tiempo, sumándose a la presión de venta de bonos.[S1][S3]
Las ganancias anuales persisten a pesar de la debilidad del tercer trimestre
A pesar del desempeño mixto del tercer trimestre, los tres principales índices de referencia se mantuvieron positivos durante los primeros nueve meses del año. El Promedio Industrial Dow Jones subió 5,9%, el S&P 500 avanzó 11,8% y el Compuesto Nasdaq lideró con un aumento de 15,6%. Esta resiliencia refleja la demanda institucional sostenida de acciones tecnológicas y relacionadas con la IA, incluso cuando el aumento de los costos de energía y las condiciones crediticias estrictas pesaron sobre los promedios industriales. La divergencia del trimestre resalta el impacto desigual de la política monetaria y los riesgos geopolíticos en diferentes sectores del mercado.[S1]







