Un encuentro histórico en Manhattan
Donald Trump y Delcy Rodríguez se reunieron cara a cara la noche del martes en Nueva York, consolidando una cercanía inusual que se ha desarrollado entre los líderes de Estados Unidos y Venezuela, antes enemigos feroces y ahora socios íntimos. El encuentro a puerta cerrada tuvo lugar en el hotel Lotte Palace durante una recepción ofrecida por Trump a mandatarios extranjeros que asistían a la Asamblea General de las Naciones Unidas. El lujoso hotel está en el corazón de Manhattan, a menos de 15 kilómetros de la cárcel de Brooklyn donde permanece preso el expresidente venezolano Nicolás Maduro. Por el lado estadounidense, participaron el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario del Tesoro Scott Bressent, la jefa de gabinete de Trump, Susie Wiles, y el asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller, según una fuente de la Casa Blanca.[S1]
Rodríguez describió el encuentro en un mensaje en X como una reunión histórica con Trump, en la que conversaron sobre el fortalecimiento de la relación bilateral y el avance de una agenda de cooperación en áreas estratégicas como energía, minería, seguridad y otros asuntos de interés común. También agradeció a Trump y a su gobierno el apoyo brindado tras los terremotos de junio en Venezuela y su respaldo al proceso de reinserción del país en los espacios multilaterales. Señaló que Venezuela y Estados Unidos comparten una relación histórica que, en esta nueva etapa, están llamados a encauzar a través del diálogo.[S1]
De adversarios a socios
La transformación en las relaciones es marcada. En 2019, durante su primer mandato, Trump dijo ante la Asamblea General de la ONU que Cuba saqueaba la riqueza petrolera de Venezuela para mantener su corrupto régimen comunista, y expresó su esperanza de que llegara el día en que se restaurara la democracia y Venezuela fuera libre. Ese mismo año, Rodríguez, representando a Venezuela en el mismo foro, acusó al gobierno de Trump de practicar un nuevo tipo de terror o terrorismo de Estado mediante sanciones económicas para forzar un cambio de régimen. Ahora, tras el primer encuentro entre presidentes en ejercicio de Estados Unidos y Venezuela en más de una década, ningún reproche o anhelo democrático ha surgido públicamente entre ellos.[S1]
Ambos gobiernos han mantenido diálogos directos de altos funcionarios y han estrechado su cooperación en ciertas áreas. Estados Unidos retiró a la presidenta venezolana de su lista de sanciones en abril, lo que entre otras cosas le permitió viajar a Estados Unidos y reunirse con Trump. Al mes siguiente, la agencia de noticias AP informó que el gobierno de Trump pidió a fiscales estadounidenses evitar involucrar a Rodríguez en una investigación sobre eventuales delitos, aunque estuviera en el radar de la DEA. La semana pasada, Washington anunció que sacó a Venezuela de su lista de países acusados de no cooperar lo suficiente en la lucha antinarcóticos. Trump también ha alentado la inversión de empresas estadounidenses en Venezuela, sobre todo después de anunciar en agosto el mayor acuerdo petrolero de la historia con ese país, para que Washington tenga control mayoritario de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de crudo venezolano.[S1]
Conveniencia mutua y legitimidad incierta
El encuentro entre Trump y Rodríguez era inimaginable nueve meses atrás, pero ambos pueden sacar réditos de la situación actual, según Imdat Oner, analista en la Universidad Internacional de Florida y exdiplomático turco en Caracas. Oner dijo a BBC Mundo que la administración de Trump está asegurando la estabilidad del gobierno en Venezuela, ya que la Casa Blanca no quiere correr ningún riesgo en ese país porque es el único éxito en política exterior que ha tenido hasta ahora. Agregó que Delcy Rodríguez no tiene un mandato popular, pero ahora toda su legitimidad proviene de Washington y está muy contenta con esta situación porque, de lo contrario, no podría mantenerse en el poder. A su juicio, esa dinámica se mantendrá al menos durante los próximos dos años, hasta el final de la administración de Trump.[S1]
Benjamin Gedan, director del programa de América Latina del Centro Stimson, una organización apartidista de análisis en Washington, dijo a BBC Mundo que Trump parece mostrar desinterés en una transición democrática en Venezuela y satisfacción con su relación con el actual gobierno autoritario. Queda abierta la pregunta de si el respaldo de Trump le dará a Rodríguez mayor aceptación a nivel doméstico y, sobre todo, internacional. Mientras tanto, en su discurso ante la ONU ese mismo martes, Trump calificó a Maduro de dictador y criminal, pero volvió a sugerir que la acción militar de Estados Unidos en Venezuela para detenerlo tuvo un resultado económico, al decir que al vencedor le corresponde el botín. Sin elecciones ni un cambio de gobierno a la vista en Venezuela, esta primera reunión personal conocida entre Trump y Rodríguez marca el clímax de su sintonía.[S1]







