Llegada a Nueva York y primeras dificultades
Sylvester Stallone llegó a la ciudad de Nueva York en 1969 con solo 60 dólares, de los cuales 43,60 ya estaban destinados al alquiler. En sus nuevas memorias, The Steps, el actor de 80 años describe la pobreza y el rechazo que enfrentó mientras intentaba lanzar su carrera como actor. Había dejado el American College en Suiza sin graduarse y abandonado la Universidad de Miami a pocos créditos de obtener un título en arte dramático. Alquiló una habitación tan pequeña que luego la comparó con el tamaño mínimo recomendado para una celda de prisión federal, y compartía un baño con otras diez personas.[S1]
Para ahorrar en lavandería, Stallone se duchaba con la ropa puesta. Dijo que nunca podía permitirse ir a una lavandería, y que su esposa encuentra el hábito repugnante. Se enjabonaba la camisa, los pantalones, la ropa interior, los calcetines y a sí mismo con una pastilla de jabón, siempre que no tuviera un pelo extraño pegado. Para comer, tomaba cucharadas de requesón y se bebía tres o cuatro huevos crudos, que almacenaba en el alféizar de la ventana desde octubre hasta marzo porque el calor del verano los echaba a perder. Admitió que le sorprende no haber contraído salmonela, y escribió en el libro que no recomendaría esa dieta a nadie, aunque le bastaba cuando era joven y pobre.[S1]
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Trabajos peculiares y un encontronazo con la ley
Stallone encontró trabajo como acomodador en un cine, ganando 34 dólares a la semana, un empleo que, según él, se convirtió en una educación cinematográfica mientras estudiaba las películas noche tras noche. Uno de sus primeros trabajos fue limpiar las jaulas de los leones en el zoológico de Central Park, donde temía por su vida porque los leones siempre estaban cerca y observando. También aceptó un turno de 6 p.m. a 2 a.m. en la charcutería Dover tras ver un cartel de Se busca empleado. Allí aprendió a cortar el pescado en lonchas finas para el lox con bagel, pero no echa de menos a los clientes gruñones ni a los borrachos y gánsteres escandalosos que entraban a las dos de la madrugada. Tras un altercado en la charcutería, terminó esposado en la parte trasera de un coche de policía, todavía con el delantal y la placa identificativa, y fue enviado a The Tombs, que él llamó el lugar de las pesadillas. Lo colocaron en una celda de 20 por 20 pies con al menos otras 25 personas.[S1]
Durante ese período, Stallone enfrentó repetidos rechazos de agentes, incluido uno que criticó su voz grave y su boca asimétrica, rasgos que luego se convirtieron en señas de identidad de su personaje en pantalla. Dijo que se aferró a una sensación de optimismo e ingenuidad, creyendo que si se dedicaba por completo y abandonaba todos los placeres, sabría si tenía alguna posibilidad de convertirse en el personaje que siempre deseó ser. Señaló que, como actor, si no has triunfado a los 30, hay un 99% de probabilidades de que nunca lo hagas, pero no era consciente de eso en aquel momento, así que siguió adelante. También dijo que, según los estándares actuales, estaba al borde del olvido, aunque él pensaba que vivía una vida decente.[S1]







