El concejo respalda por estrecho margen el aumento de impuestos
El Concejo Municipal de San Antonio votó 7-4 para aprobar el primer aumento de la tasa del impuesto a la propiedad en más de tres décadas. La nueva tasa, efectiva el 1 de octubre, subirá dos centavos a poco más de 56 centavos por cada 100 dólares de valor tasado. Funcionarios municipales estiman que esto añadirá unos 35 dólares a la factura anual de impuestos del propietario promedio con exención de vivienda. El aumento es parte de un plan para cerrar un déficit proyectado de 158 millones de dólares en dos años, junto con casi 40 millones en recortes.[S1]
La alcaldesa Gina Ortiz Jones se opuso al aumento, uniéndose a los concejales Marina Alderete Gavito, Misty Spears y Marc Whyte en la minoría. Los cuatro también votaron en contra del presupuesto de 4.400 millones de dólares que depende de la tasa más alta. Jones dijo que no podía estar segura de que el aumento fuera necesario o el más pequeño posible. Había pasado el último mes proponiendo formas alternativas de recortar el gasto del fondo general, como usar impuestos de ocupación hotelera y fondos de capacitación laboral Ready to Work, pero sus ideas no se incluyeron en el presupuesto final.[S1]
Recortes y aumentos de tarifas entran en vigor
El presupuesto adoptado elimina casi 100 puestos de personal, aunque a los empleados afectados se les ofrecen otros trabajos municipales. Cierra la antigua oficina de diversidad, equidad e inclusión, reduce subvenciones para algunas organizaciones sin fines de lucro, recorta el pago de horas extras para trabajadores municipales y cierra dos centros de nutrición que ofrecen almuerzos gratuitos a personas mayores. Además, el presupuesto crea o aumenta más de 100 tarifas, elevando costos de transporte de emergencias médicas, recolección de basura, tarjetas de biblioteca para no residentes, multas de estacionamiento y boletos de barcazas del río.[S1]
Rechazar el aumento de la tasa impositiva habría provocado 75 millones de dólares adicionales en recortes durante los próximos dos años, incluidos 31,2 millones del próximo presupuesto. Eso podría haber significado reducir horarios de bibliotecas, eliminar varios programas de parques y recortar más de 100 empleos adicionales. Los partidarios del aumento argumentaron que los distritos más pobres de la ciudad habrían sufrido de manera desproporcionada con esos recortes más profundos.[S1]
Tensiones y maniobras de última hora
La reunión comenzó con una muestra de unidad, incluida una foto grupal a instancias de la concejala Marina Alderete Gavito, pero rápidamente se volvió contenciosa. Los concejales Misty Spears y Marc Whyte hicieron varios intentos fallidos de agregar 10 policías más al presupuesto mediante recortes propuestos. Whyte también intentó retrasar las votaciones hasta la próxima semana para que el concejo considerara recortar todos los presupuestos departamentales en un 1,6%, lo que equivaldría a 30 millones de dólares en recortes adicionales. Su moción fracasó, con solo Jones y Spears apoyándolo.[S1]
El concejal Edward Mungia, representante del lado suroeste, defendió el aumento de impuestos, diciendo que recortar fondos no haría justicia a la mitad de la ciudad para los servicios que necesitan. Advirtió que cuando la mitad de la ciudad lidia con pobreza, problemas de drenaje, preocupaciones de infraestructura y falta de programas para sus familias e hijos, el fondo se caerá de la ciudad. Whyte, sin embargo, calificó el aumento del impuesto a la propiedad como una solución de curita, señalando que la ciudad aún enfrentará déficits en los próximos años y probablemente otro aumento propuesto el próximo año.[S1]







