Un margen inicial contundente por la permanencia
Una propuesta para encaminar a Alberta hacia un proceso legal que podría desembocar en una segunda votación sobre la salida de Canadá fue rechazada por un amplio margen, según una proyección de la cadena pública CBC. Con más de un millón de papeletas contadas en la madrugada del martes, cerca del 76% se inclinó por seguir en el país, mientras que alrededor del 23% respaldó iniciar el proceso de separación. En ese momento se había escrutado aproximadamente un tercio de los votos.[S1][S2]
La papeleta no preguntaba directamente por la independencia, una distinción que molestó a los separatistas, pero aun así dejó al descubierto fracturas en la política de Alberta y dejó abierta la solidez de la unidad canadiense. El recuento se retrasó por problemas en unos 100 de los 1.400 colegios electorales de la provincia, lo que demoró los resultados más de dos horas. Cuando cerraron las urnas el lunes por la noche, las cifras ya apuntaban a una victoria clara del bando unionista.[S1]
Diez preguntas y un recuento largo
La cuestión de la separación fue una de las diez preguntas que los habitantes de Alberta afrontaron el lunes. Otras trataban sobre inmigración, sanidad, educación y las competencias constitucionales de la provincia. Elections Alberta indicó que los resultados restantes podrían tardar días en completarse. Antes del lunes, cerca del 43% de los votantes elegibles, es decir, 1,3 millones de personas, ya habían votado mediante sufragio anticipado y por correo, una cifra que sugería una participación superior a la del referéndum anterior de la provincia, en 2021.[S1][S2]
Carney y Poilievre defienden la unidad
En los días previos a la votación, líderes provinciales y políticos federales recorrieron Alberta para defender la permanencia del país unido. El primer ministro Mark Carney, criado en Edmonton, advirtió a los residentes de la provincia petrolera contra usar la papeleta solo para expresar su descontento con Ottawa, y calificó un voto contra Canadá como una apuesta arriesgada que traería años de incertidumbre y oportunidades perdidas tanto para los habitantes de Alberta como para los canadienses.[S1]
El líder conservador Pierre Poilievre, cuyo escaño parlamentario está en la provincia, dijo a sus partidarios que los habitantes de Alberta no son gente que se rinde, y sostuvo que Canadá es más que cualquier gobierno concreto. El resultado supone un triunfo para Carney y para los defensores de la unidad canadiense en un momento en que la guerra comercial del presidente estadounidense Donald Trump y sus comentarios sobre la anexión han convertido la soberanía en un asunto destacado.[S1][S2]
El equilibrio de Smith y un movimiento que sigue
La primera ministra provincial, Danielle Smith, ha dicho que ella votaría personalmente por seguir en Canadá, pero que no obligaría a los miembros de su Partido Conservador Unido a hacer lo mismo. Convocó el referéndum bajo la presión de los separatistas dentro de su partido, aunque se opone a la independencia, y ha citado encuestas que situaban el apoyo a la separación en el 22%, un nivel que consideró demasiado alto. Su liderazgo debe mucho a los separatistas que apartaron a su predecesor, Jason Kenney, y la popularidad de su partido ha caído en los últimos meses, incluida una derrota en unas elecciones parciales en lo que había sido un bastión conservador.[S1][S2]
Los partidos separatistas solían obtener solo entre el 1% y el 2% de los votos, según el ex primer ministro provincial Jason Kenney, y la indignación por las restricciones de la COVID-19 ayudó a movilizar a activistas que después abrazaron la causa. Miembros del movimiento dijeron al Guardian que tienen intención de seguir presionando. El alcalde de Calgary, Jeromy Farkas, firme opositor a la separación, afirmó que el mejor futuro de la ciudad está dentro de Canadá y advirtió de que la incertidumbre podría ahuyentar el capital, y añadió que ningún resultado cerraría la cuestión de forma permanente.[S1][S2]







