Un margen decisivo contra la separación
Los recuentos preliminares de la votación del lunes indican que más de dos tercios de los albertanos optaron por mantener la provincia dentro de Canadá, con cerca del 76% de más de un millón de participantes a favor de la unidad y alrededor del 23% partidario de iniciar una vía legal hacia una segunda consulta vinculante sobre la independencia. La pregunta no era vinculante, pero la magnitud del rechazo resultó inequívoca. Algunos resultados llegaron más tarde de lo previsto porque más de 100 colegios electorales ampliaron su horario tras abrir con retraso.[S1][S2]
Para los organizadores de la campaña separatista, el desenlace coincidió con lo que las encuestas anticipaban desde hacía tiempo, pero aun así dolió después de más de un año de esfuerzo. Mitch Sylvestre, líder del movimiento separatista, respondió a una pregunta de la BBC sobre su reacción con una respuesta de dos palabras que expresaba desagrado. Jeffrey Rath, abogado de Calgary y portavoz destacado de la causa, dijo que él y sus aliados piensan trabajar aún más duro en adelante.[S1]
Carney se atribuye la victoria y Smith afronta preguntas
El primer ministro Mark Carney recibió el resultado casi de inmediato y emitió un comunicado en el que describió a los albertanos como autores de una elección clara. También aludió a su objetivo de desarrollar la capacidad de Canadá como potencia energética mundial, con Alberta en el centro de ese plan, y ha colaborado con la provincia en un nuevo oleoducto propuesto hacia la costa del Pacífico. Carney, criado en Alberta, había pedido a los residentes antes de la votación que acudieran a las urnas como si el futuro del país dependiera de ello.[S1][S2]
La primera ministra provincial, Danielle Smith, que respaldó y defendió la opción de la unidad, agradeció a los votantes. Ha recibido críticas por lo que algunos consideran una apuesta arriesgada: rebajar el umbral de firmas que permitió que la campaña ciudadana llegara a las urnas y hacer que el resultado no fuera vinculante para eludir un fallo judicial que había bloqueado la petición separatista por falta de consulta a las Primeras Naciones cuyas tierras se verían afectadas por una escisión. Está por ver si esa apuesta daña su control del Partido Conservador Unido, que dirige desde 2022; Rath afirmó que ha perdido la confianza de la base del partido.[S1]
Smith había declarado a la CBC a principios de semana que no convocaría un referendo de independencia mientras fuera primera ministra provincial si los albertanos rechazaban la idea. También planteó el lunes otras nueve preguntas a los votantes, la mayoría destinadas a obtener mayor autonomía provincial frente a Ottawa en asuntos como la inmigración, y las primeras señales sugieren que varias podrían aprobarse. Algunos partidarios de una futura consulta vinculante sobre la separación dijeron que su objetivo era obtener poder de negociación frente al gobierno federal y no la condición de Estado plena, un propósito que Smith ha dicho que cumplen las preguntas adicionales.[S1]
Agravios que sobreviven a las urnas
Los partidarios de la unidad describieron su motivación como el deseo de mantener unido el país, sobre todo mientras Canadá afronta amenazas arancelarias de su aliado histórico, Estados Unidos, y algunos temían que una Alberta separada pudiera quedar expuesta a presiones externas o incluso a una anexión. Thomas Lukaszuk, ex viceprimer ministro provincial que dirigió la campaña Forever Canadian, dijo a una concentración en Edmonton que las primeras cifras lo hacían sentirse orgulloso, reconoció que algunas quejas separatistas son legítimas y sostuvo que la provincia debe ahora trabajar para sanar las divisiones que expuso el debate. Añadió que esperaba no volver a ver nunca otro referendo de este tipo.[S1][S2]
La corriente separatista se remonta a la alienación del oeste, una expresión usada durante décadas para describir la sensación de algunos en las provincias occidentales de Canadá de que el centro del país y el gobierno federal los ignoran. Muchos defensores de la independencia, y bastantes partidarios de la unidad también, creen que Ottawa ha actuado desde hace tiempo contra el sector del petróleo y el gas de la provincia, últimamente mediante políticas ambientales, y la frustración se agravó por la respuesta a la pandemia y los mandatos de vacunación del ex primer ministro Justin Trudeau. Alberta posee las cuartas mayores reservas probadas de petróleo del mundo, y su cultura política suele compararse con la del oeste estadounidense.[S1][S2]
Los votantes entrevistados durante la campaña ilustraron la división. Dustin Degenhardt, de Wainwright, dijo que Ottawa ha tratado a Alberta como una colonia a la que se le extrae todo sin devolverle nada, mientras que Taylor MacIsaac, también de Wainwright, respaldó la separación como conservadora criada en la Alberta rural. Dave Malka, de 59 años y vecino de Edmonton, objetó el dinero gastado en lo que llamó un referendo sobre un referendo en lugar de en sanidad, y Jake Graham, de 35 años y residente en Calgary, ataviado con pantalones con hoja de arce y una chaqueta de hockey de Canadá en un mitin de Carney, dijo que esperaba que el resultado acallara las quejas durante mucho tiempo.[S2]
Los líderes separatistas insisten en que el asunto seguirá marcando la política de Alberta. Keith Wilson dijo a sus partidarios en Calgary que, aunque la votación ha terminado, el debate sobre el futuro de la provincia, su lugar y su papel dentro de Canadá continuará. Rath miró hacia Quebec, que rechazó la soberanía en 1980 y 1995 por márgenes estrechos y que ahora está gobernado por un partido que ha prometido un tercer referendo de independencia para 2030, y señaló que el Parti Québécois llegó al poder con el 28% de los votos. Sugirió que los separatistas de Alberta podrían lograr algo similar con el tiempo.[S1]







