Preguntáis si enviar vuestros soldados a una guerra lejana, y respondéis que no lo haréis. Yo miraría primero qué vale tal decisión. Un príncipe que se declara abiertamente en favor de un bando gana un vínculo con el vencedor; pero un príncipe que toma el camino neutral para evitar el peligro presente generalmente se arruina, pues ni es agradecido ni protegido. Sin embargo, hay una segunda consideración: un príncipe debe cuidarse de nunca hacer alianza con uno más poderoso que él con el propósito de atacar a otros, a menos que la necesidad lo obligue, porque si vence queda a discreción de ese poder, y un príncipe debe evitar en lo posible estar a discreción de cualquiera. Así que la cuestión no es si luchar, sino con quién, y en qué términos.
También observaría que vuestra fuerza en este asunto no es lo mismo que vuestra voluntad. El Estrecho de Ormuz es un lugar estrecho, y he escrito que muchos hombres no pueden reunirse en tales lugares fuertes para su defensa, en parte porque un gran número de hombres no puede subsistir allí por mucho tiempo, y en parte porque tales lugares, siendo estrechos y confinados, ofrecen espacio sólo para unos pocos. Si comprometéis vuestras fuerzas a defender un paso que no podéis defender en fuerza, y lo perdéis, comúnmente sigue tal pánico entre vuestro pueblo y entre las tropas que os quedan, que sois vencido sin que se dé oportunidad para ninguna muestra de valor, y lo perdéis todo sin poner en juego todos vuestros recursos. Un papel que se detenga antes de las tropas puede ser el camino más sabio, pero sólo si sois honestos sobre lo que realmente podéis defender.
Finalmente, os advertiría contra amenazar y pedir al mismo tiempo. Basta pedir a otro sus armas, sin añadir: «Con éstas me propongo destruirte»; pues una vez que hayáis asegurado sus armas, podéis usarlas después como queráis. Si deseáis mantener vuestro principio de no desplegar tropas, mantenedlo en silencio y dejad que vuestras acciones hablen. Un Estado que anuncia sus límites demasiado alto invita a otros a probarlos.