Lo que Hoekstra habría dicho a puerta cerrada
Según la información de CTV citada en la cobertura, Pete Hoekstra, embajador estadounidense en Ottawa, dijo a empresarios a puerta cerrada que victorias demócratas en una serie de contiendas reñidas, entre ellas las de Maine y Míchigan, podrían complicar la situación de Canadá. El razonamiento que se le atribuye es que Donald Trump podría responder a esas derrotas culpando al vecino del norte. La historia circuló con rapidez por medios canadienses y estadounidenses, varios de los cuales solo publicaron titulares sobre el mismo acto a puerta cerrada.[S1][S2][S3][S4]
Mark Carney, primer ministro de Canadá, fue preguntado por esa versión durante un viaje y describió la forma de plantear el argumento como un encuadre interesante, sin confirmar ni desmentir el fondo. La embajada estadounidense rechazó esa interpretación y afirmó que las palabras del embajador fueron sacadas de contexto de forma burda de una conversación más amplia, y sostuvo que Hoekstra ha defendido siempre que los medios canadienses exageran el peso de los asuntos canadienses en las contiendas estadounidenses. La sede diplomática añadió que los votantes estadounidenses decidirán sus elecciones según los temas que les importan.[S1]
Una guerra arancelaria y una acusación de injerencia
Desde hace meses ambos países intercambian medidas de represalia: Ottawa responde a aranceles estadounidenses que considera ilegales y apunta a bienes de estados cuyas economías dependen del comercio con Canadá. Carney dijo que Canadá buscaría un acuerdo comercial si se presentara la ocasión, pero que los negociadores de Ottawa no están en esa posición en este momento. La cobertura del informe a puerta cerrada también recogió su cautela sobre la disposición a cerrar un pacto.[S1][S5]
Más recientemente, Hoekstra acusó a funcionarios canadienses de injerir en las elecciones estadounidenses, citando a políticos canadienses que han criticado los aranceles en medios de EE. UU. y un anuncio contra los aranceles de Ontario emitido en territorio estadounidense. Dijo que esa actividad se vigila y se evalúa y advirtió de que Estados Unidos responderá si algo de ello constituye injerencia, al tiempo que pidió a los canadienses mantenerse al margen de la política estadounidense. La ministra de Industria, Mélanie Joly, blanco de esos comentarios, afirmó que Canadá nunca haría algo así y que tampoco aceptaría que se lo hicieran. Carney sostuvo que las acusaciones de injerencia carecen de fundamento y que le decepcionaba que el enviado considerara parte de su papel formular esas sugerencias.[S1]
Por qué el embajador tiene tan mala imagen en Canadá
Hoekstra es una figura polarizadora al norte de la frontera, sobre todo por cómo manejó los comentarios de Trump sobre absorber Canadá como estado número 51. En una emisora de radio de Míchigan el año pasado calificó las amenazas de muestra de afecto y preguntó por qué los canadienses se ofendían por lo que describió como una oferta generosa; antes había tildado de antiamericanas las elecciones federales canadienses de 2025. Una petición de la Cámara de los Comunes firmada por más de 225.000 canadienses pidió su expulsión, alegando que sus declaraciones violaban las normas diplomáticas, incluida la prohibición de que un enviado interfiera en los asuntos internos del país anfitrión.[S1]
Roland Paris, director de la Escuela de Posgrado de Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Ottawa y asesor en política exterior del ex primer ministro Justin Trudeau, dijo que la declaración reportada era algo extraordinario para un embajador sobre su país anfitrión y parecía un intento de fabricar un pretexto para las propias dificultades políticas del gobierno de Trump. Sostuvo que la tarea de un enviado incluye mantener abiertos los canales de comunicación y gestionar las diferencias, y que las intervenciones de Hoekstra han agravado repetidamente las tensiones en lugar de aliviarlas. Paris dudó de que el embajador esté sirviendo a los intereses estadounidenses o a los de su presidente.[S1]
Política interna a ambos lados de la frontera
Paris señaló encuestas estadounidenses en las que los votantes vinculan cada vez más los aranceles, la guerra y el costo de vida, y una perplejidad generalizada ante la decisión de la Casa Blanca de tratar a Canadá como adversario comercial. Afirmó que el enfoque no funciona en Canadá y logra lo contrario, pues cada declaración de Hoekstra deja a los canadienses más decididos a resistir la presión del gobierno de Trump. La disputa también ha llegado a la política de campaña estadounidense: Barack Obama, en un mitin demócrata en Detroit, se burló del interés de Trump por Canadá y bromeó sobre un conocido imperio del mal al otro lado de la frontera, mencionando a Martin Short y el jarabe de arce entre sus exportaciones y observando que habían enfadado al pueblo más amable.[S1]
El historial del embajador incluye un enfrentamiento en un acto empresarial canadiense-estadounidense el año pasado, cuando testigos describieron una diatriba plagada de insultos contra el representante comercial de Ontario después de que la provincia emitiera en EE. UU. anuncios contra los aranceles protagonizados por Ronald Reagan. El primer ministro de Ontario calificó el estallido de absolutamente inaceptable e impropio de un embajador. La negativa de la embajada sobre la última versión deja abierta la pregunta de fondo: si un diplomático convertido en pararrayos en Canadá puede seguir funcionando como canal entre ambos gobiernos mientras continúa la disputa arancelaria.[S1]







