Lo que ocurrió cerca de Urda
Dos trenes de alta velocidad que cubrían la ruta Madrid-Sevilla colisionaron cerca de la localidad de Urda, a unos 140 kilómetros al sur de Madrid, hacia las 8:54 hora local del miércoles. Un tren de Renfe que había salido de la capital con destino a Sevilla embistió por detrás a un tren de Iryo que cubría el mismo trayecto y que se encontraba detenido en la vía. Al menos 68 personas perdieron la vida y decenas más resultaron heridas, según la información disponible.[S1][S2]
La fuerza del choque hizo que varios vagones cayeran por el terraplén contiguo a la vía. Pasajeros citados por medios locales describieron la escena como un caos, con humo extendiéndose por los coches y personas saliendo de entre los restos. Un vagón en particular sufrió el mayor daño y concentró una gran parte de las víctimas.[S1]
Los supervivientes relatan el momento del impacto
Rafael Barceló estaba en el vagón cafetería de uno de los trenes cuando se produjo el choque. Dijo a Reuters que él y un amigo estaban desayunando y tomando un café, y que encontrarse fuera de sus asientos del vagón siete, que según él fue el más dañado y el que más víctimas registró, pudo evitarles lo peor. Aseguró haber contado al menos ocho víctimas dentro de ese coche.[S1]
Salvador Arriza, de 62 años, dijo a la agencia que viajar de espaldas al sentido de la marcha evitó que saliera despedido como otros pasajeros. Iba en el vagón dos del tren de Renfe, en la cola de la formación y por tanto la parte menos afectada, pero describió el interior como totalmente destrozado, con los asientos arrancados. Contó que la mayoría de quienes iban sentados en el sentido de la marcha salieron despedidos y que el golpe lo empujó hacia su asiento.[S1]
El periodista español Roberto Gómez dormitaba en el tren de Renfe cuando este se detuvo y se avisó a los pasajeros de que había congestión en las vías. El tren volvió a ponerse en marcha y entonces se produjo la colisión. En declaraciones a Onda Cero describió el impacto como terrible y dijo que el vagón quedó completamente destrozado, con las maletas esparcidas por todo el coche siniestrado.[S1]
Sebastián Herrero, de Sevilla, viajaba en el tren de Iryo. Contó a El Mundo que sintió un impacto terrible y que salió despedido hacia los asientos de delante. Tras caer, dijo, muchas personas a su alrededor tenían la nariz y los brazos rotos, y empezó a verse humo por todas partes.[S1]
La respuesta en Urda y la indignación creciente
Isabel Núñez, concejala del cercano pueblo de Urda, pasó la mañana en el pabellón habilitado para acoger a los heridos. Dijo a BBC Mundo que a esa hora ya no quedaba nadie allí: los heridos más leves, con brechas o contusiones, habían sido trasladados en autobuses a sus lugares de origen o recogidos por sus familias. En otro pabellón, explicó, esperaban noticias los familiares de las personas desaparecidas, acompañados por psicólogos y personal especializado, y más adelante se conocería la lista de los fallecidos.[S1]
Núñez contó que los dos policías locales de Urda estuvieron entre los primeros en llegar al lugar del accidente. Relató que un hombre llegó en una moto, totalmente desorientado y desesperado, buscando a su mujer, que iba en el tren. También habló de un hombre con una brecha en la cabeza que había salido de su vagón a estirar las piernas y por eso se salvó; su vagón era el que se incendió y donde había más víctimas. Dijo que la gente estaba muy aturdida, que muchos no sabían ni en qué vagón iban y que se les veía totalmente en shock.[S1]
Vecinos de pueblos cercanos llevaron bebida y trasladaron a afectados en sus coches particulares hasta Urda antes de que llegaran la policía, las ambulancias y la Guardia Civil. Algunos pasajeros también expresaron su indignación ante las autoridades, preguntando cómo podía ocurrir algo así con la tecnología actual y por qué, tras llevar el tren cinco o diez minutos parado, no llegó al otro tren ningún aviso para que se detuviera.[S1]






