Una bodega histórica recurre a la corte de bancarrota
Gundlach Bundschu Winery, que ha operado en Sonoma durante 168 años, anunció que se ha acogido a la protección por bancarrota del Capítulo 11. La sexta generación de la familia propietaria busca reestructurar sus finanzas y podría incorporar a un nuevo inversor. La bodega enfatizó que no cerrará y que el vino seguirá fluyendo en su propiedad de Sonoma durante el proceso de bancarrota.[S1]
Jeff Bundschu, quien dirige el negocio junto a su hermana Katie, dijo que la familia ha considerado durante mucho tiempo la bodega como algo más que una operación comercial, describiéndola como una parte central del Valle de Sonoma. La presentación sigue a un período de deuda creciente que la familia afirma se volvió imposible de sostener en la economía posterior a la pandemia.[S1]
De 1858 a una adquisición financiada con deuda
La conexión de la familia con la tierra se remonta a 1858, cuando la propiedad fue adquirida al yerno del general Mariano Vallejo, un famoso comandante militar y político de California. A lo largo de las décadas, la bodega —conocida cariñosamente como GunBun— sobrevivió a la infestación de filoxera de la década de 1870, al terremoto de San Francisco de 1906 que destruyó tres casas familiares y 1 millón de galones de vino, a la Ley Seca, a guerras, recesiones, incendios forestales y a la pandemia de COVID-19.[S1]
Según la compañía, sus problemas financieros se intensificaron tras una importante adquisición financiada con deuda en 2020, justo antes de que la pandemia alterara las industrias de la hospitalidad y el vino. En lugar de fortalecer el negocio, la inversión chocó con el cambio de hábitos de consumo, la caída de la demanda de vino, la consolidación de distribuidores, el exceso de inventario y la disminución de la demanda de uvas y producción de vino por contrato.[S1]
Recortes de costos, sacrificios personales y un camino a seguir
En los últimos tres años, Gundlach Bundschu dijo que recortó gastos en más del 40%, o aproximadamente $6 millones. La familia Bundschu también aportó importantes activos personales para mantener la operación a flote, incluyendo la pignoración y venta de bienes raíces fuera de la bodega. La familia dijo que su casa histórica, reconstruida después de ser destruida en el incendio Tubbs de 2017, ahora está en riesgo para los prestamistas.[S1]
Antes de recurrir a la corte de bancarrota, la familia dijo que intentó negociar con los prestamistas pero rechazó una oferta de millones de dólares en financiamiento adicional debido a lo que describió como un costo de capital oneroso. En cambio, el Capítulo 11 podría allanar el camino para una nueva estructura de propiedad y un inversor con suficiente efectivo para mantener la bodega operando mientras preserva sus vínculos con Sonoma.[S1]
Jeff Bundschu dijo que el objetivo es crear un proceso justo y supervisado por la corte que brinde a este negocio histórico la oportunidad de sobrevivir, preservar empleos, proteger las relaciones con clientes y proveedores, y asegurar que la bodega siga siendo una parte significativa de la comunidad del Valle de Sonoma.[S1]
Una resaca más amplia para la industria del vino
La bancarrota llega mientras el negocio del vino en Estados Unidos lidia con una recesión más amplia. Las ventas de vino han caído drásticamente desde sus máximos de la era pandémica, ya que los consumidores más jóvenes se inclinan cada vez más por cócteles enlatados, bebidas alcohólicas con sabor y alternativas sin alcohol. Los hábitos de consumo conscientes de la salud también han añadido presión a la industria.[S1]






