El fuerte informe de empleo y el aumento del índice de precios pagados de servicios ISM a niveles no vistos desde el aumento de la inflación de 2021-22 apuntan a un mecanismo que he descrito durante mucho tiempo: el precio monetario del trabajo está regulado por la demanda de trabajo y por el precio de los bienes necesarios y convenientes. Cuando la demanda de trabajo aumenta, los empleadores pujan unos contra otros para conseguir trabajadores, lo que eleva los salarios; y si los alimentos también son caros, el precio monetario del trabajo debe subir aún más. La observación del artículo de que los datos sólidos de empleo podrían mantener vigentes las preocupaciones de "más alto durante más tiempo" refleja esta conexión entre un mercado laboral próspero y las presiones sostenidas sobre los precios.
También señalaría que cuando la demanda de trabajo aumenta continuamente, la recompensa del trabajo tiende a fomentar la multiplicación de los trabajadores, de modo que puedan satisfacer esa demanda. Pero si la recompensa es más de lo necesario, la multiplicación excesiva la reducirá; si es menor, la escasez de manos la elevará. Así, el mercado laboral, como cualquier otro, tiende a regularse con el tiempo. Los datos actuales sugieren que la demanda de trabajo sigue siendo fuerte, lo que, en mi análisis, es consistente con la presión al alza sobre los precios que el artículo atribuye al sector de servicios.
Finalmente, la implicación del artículo de que la Reserva Federal podría subir las tasas para prevenir un resurgimiento de la inflación me recuerda mi observación sobre el precio del interés: donde se permite el interés, la tasa legal debería estar algo por encima del precio más bajo del mercado, para no llevar a los prestatarios a usureros exorbitantes. Un banco central que ajusta su tasa de política en respuesta a las presiones inflacionarias es análogo a fijar esa tasa adecuadamente, aunque el artículo no proporciona detalles sobre el mecanismo político exacto. Advertiría que los datos por sí solos no nos dicen si tal movimiento está justificado; debemos considerar la estructura subyacente de la oferta y la demanda en los mercados laboral y de bienes.