El discurso de Warsh en Bangkok atrae la atención mundial
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, tiene previsto hablar en Bangkok el viernes por la mañana, lo que será la noche del jueves en Nueva York. A pesar de la hora, se espera que inversores, economistas y políticos de Estados Unidos sigan de cerca sus declaraciones. La aparición se produce en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, donde la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, lo entrevistará. El discurso cobra mayor relevancia después de que dos informes gubernamentales de esta semana mostraran que la inflación se está acelerando tanto para consumidores como para empresas, lo que genera preguntas sobre cuán pronto el banco central podría subir las tasas de interés.[S1][S2]
Warsh ha declarado consistentemente que no utiliza compromisos públicos para moldear deliberadamente las expectativas del mercado. Aun así, sus comentarios podrían indicar si la Fed actuará antes o después de las elecciones de medio término del 3 de noviembre. La alocución también será la última de cualquier funcionario de la Fed antes de que comience un período de silencio el sábado y se extienda hasta la próxima reunión de política monetaria, programada para el 27 y 28 de octubre. Los analistas de Bank of America señalaron el miércoles que la inflación generalizada refuerza el caso de una subida en octubre, apuntando a la inteligencia artificial e Irán como dos fuentes clave de presión sobre los precios.[S1]
Apuestas políticas y económicas antes de las elecciones de medio término
Los consumidores estadounidenses, que ya lidian con tasas de interés elevadas, costos de energía en aumento y un crecimiento salarial estancado, podrían enfrentar una presión financiera adicional si la Fed vuelve a subir las tasas este mes. Las encuestas indican que los votantes están descontentos con el manejo de la economía por parte del presidente Donald Trump, por lo que otro aumento podría sumarse a las dificultades republicanas mientras arriesgan perder sus mayorías en el Congreso en las elecciones de medio término. En las últimas semanas, Trump ha intentado varias medidas políticas para reducir los precios de la gasolina y el diésel, que han impulsado la inflación al alza, pero ninguna ha producido aún un alivio significativo.[S1]
Durante su campaña de 2024, Trump prometió acabar con la inflación y hacer que Estados Unidos fuera asequible de nuevo. El índice de precios al consumidor cayó a 2.3% cuatro meses después del inicio de su mandato, pero ese mismo mes impuso una ola de aranceles en todo el mundo, alterando el panorama económico. Para septiembre, la inflación había superado nuevamente el umbral del 3%. En febrero, Trump lanzó una guerra contra Irán, desencadenando uno de los peores shocks de oferta energética registrados. La inflación alcanzó un máximo de 4.1% en mayo y parece estar volviendo hacia ese nivel. Un aumento de tasas también socavaría el esfuerzo prolongado de Trump por presionar al banco central para que recorte las tasas. Desde que Warsh asumió el cargo en mayo, la Fed ha mantenido las tasas estables o las ha subido.[S1]
Trump no ha atacado a Warsh como lo hizo con el expresidente Jerome Powell, pero ha comenzado a describir a otros miembros de la junta de la Fed como muy hostiles. En septiembre, Trump dijo a los periodistas que confiaba en Kevin pero señaló que la junta era muy dura y que las tasas de interés eran demasiado altas, calificándolas de muy políticas. Cuatro de los siete miembros de la junta de la Fed fueron designados por Trump. Cuando se le preguntó sobre las expectativas para la aparición de Warsh, la Casa Blanca señaló una publicación de Truth Social de septiembre en la que Trump escribió que las tasas de interés en Estados Unidos deberían ser del 1% o menos.[S1]
Los precios del diésel y las grandes tecnológicas añaden presión inflacionaria
Economistas e inversores se centran en la inflación subyacente, que excluye los volátiles precios de alimentos y energía. Ambos informes de esta semana mostraron que incluso esta medida ajustada está aumentando más de lo previsto. Los analistas de Bank of America calificaron el IPC subyacente como la sorpresa más significativa. Las lecturas subyacentes revelaron que los precios desorbitados del combustible, especialmente el diésel, se están filtrando en la economía. Agricultores, camioneros y otros que mantienen el comercio en movimiento deben subir sus precios para absorber los mayores costos del diésel, lo que a su vez provoca aumentos en los bienes de consumo. La economista jefe de KPMG, Diane Swonk, dijo a NBC News en agosto que el costo del diésel se filtra en casi todo, desde operar una granja hasta el costo de los alimentos, y que todo lo que se envía en la economía recibe un cargo adicional. Describió el aumento de los precios del diésel como probablemente un problema inflacionario para los próximos meses.[S1]
Su advertencia se materializó en septiembre, según los informes del índice de precios al consumidor y del índice de precios al productor de esta semana. Con los precios del diésel manteniéndose sólidamente por encima de $6 por galón en lo que va de octubre, y sin señales de que la guerra con Irán esté cerca de terminar o de que los ataques a activos energéticos en la guerra entre Ucrania y Rusia se detengan, la inflación podría seguir alimentándose durante meses. Las grandes tecnológicas también contribuyen a la inflación. Empresas valuadas en billones de dólares están gastando y pidiendo prestado grandes sumas para servidores, memoria y otros componentes para centros de datos, lo que provoca picos de precios en toda la economía. Compañías como Apple y Nintendo han subido sus precios como resultado. Apple dijo a NBC News en junio que nunca había visto un aumento de precios de componentes tan grande y tan rápido.[S1]
Las empresas también están recurriendo a los mercados de deuda pública a una escala sin precedentes. Se espera que las empresas de centros de datos y las firmas de servicios públicos asociadas, los fabricantes de chips y los proveedores de la nube recauden entre $300 mil millones y $570 mil millones en el mercado de deuda este año, según Vanguard. Esas firmas también ofrecen tasas de interés muy atractivas, a veces mejores que los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Warsh señaló recientemente que una consecuencia es una competencia por capital que también está elevando las tasas de interés de la deuda gubernamental.[S1]







