Un fin de semana de anuncios
El presidente Donald Trump ha puesto la mirada en el exterior, especialmente en Rusia, para resolver uno de los problemas más urgentes que enfrenta Estados Unidos a pocas semanas de las elecciones legislativas de medio término que decidirán el control del Congreso. Los altos precios de la energía, sobre todo en los estados agrícolas del Medio Oeste, donde el diésel mueve la maquinaria y lleva los productos al mercado, se han convertido en una fuente creciente de frustración para los votantes estadounidenses. Por eso Trump anunció que importará cientos de miles de barriles del combustible desde Rusia.[S1][S2]
Un fin de semana vertiginoso comenzó el viernes por la tarde, cuando Trump anunció el nuevo acuerdo con su homólogo ruso, Vladimir Putin. En su plataforma Truth Social, el mandatario dijo que traería precios más bajos para los estadounidenses y ordenó al Departamento del Tesoro suspender las restricciones de Estados Unidos que impedían vender diésel ruso en los mercados mundiales. Los asuntos internacionales, sin embargo, rara vez ofrecen respuestas fáciles, y lo que ocurre en otros lugares amenaza con socavar sus esfuerzos por bajar el precio del producto antes de que le reporte algún beneficio político.[S1]
Mientras tanto, las encuestas sugieren que los votantes ven la guerra contra Irán como la principal causa de sus problemas, y que el apoyo a Trump, en particular la aprobación de su gestión de la guerra y de la economía, ha caído en picado. Dos días después, volvió a sus redes sociales para anunciar un nuevo acuerdo de alto el fuego energético entre Rusia y Ucrania. La realidad, sin embargo, era más complicada.[S1]
Ucrania a oscuras
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, dijo que no recibió aviso previo del acuerdo, aunque aseguró que su país lo respetaría. Rusia, por su parte, guardó silencio, y el domingo por la noche lanzó una nueva oleada de ataques contra centrales eléctricas ucranianas. Zelensky dijo con ironía este lunes que está claro que Putin no lee Truth Social, y añadió que este invierno, si Rusia no acepta un alto el fuego energético, Ucrania responderá.[S1]
Trump y Zelensky han mantenido una relación turbulenta durante el segundo mandato del estadounidense, que alterna entre culpar a Rusia y a Ucrania por un conflicto que, según había dicho, sería fácil de terminar cuando volviera a la Casa Blanca. En los últimos días, Zelensky ha sido el principal blanco de la ira de Trump, porque los ataques de Ucrania contra la infraestructura petrolera rusa han contribuido a la escasez mundial de energía. El sábado, el presidente estadounidense dijo a la prensa en la Casa Blanca que era hora de que Ucrania tuviera un nuevo líder.[S1]
Además, el Financial Times y CNN informaron de que Estados Unidos amenazó con cortar la venta de armas y el intercambio de información de inteligencia con Ucrania si Zelensky no detiene los ataques contra las refinerías rusas. Trump dijo que a Zelensky más le vale que pare. Terry Haines, fundador del centro de estudios independiente Pangaea Policy, dijo a la BBC que el presidente tiene una larga trayectoria pública, de una década, de arremeter contra quienes no hacen lo que él quiere, cuando y como él quiere.[S1]
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Anuncio prematuro y reacciones
Ahora parece que la celebración de Trump de la tregua energética fue otro ejemplo de una práctica habitual: anunciar acuerdos antes de que estén cerrados y firmados. En el pasado, por ejemplo, proclamó de forma prematura altos el fuego en Oriente Medio y amplios acuerdos de paz. Ya sea por impaciencia ante la lentitud de la diplomacia o como una hábil táctica de negociación para impulsar un acuerdo hasta su concreción, el resultado ha sido el mismo: una carrera por entender qué significa y cómo reaccionar.[S1]
Las opiniones no tardaron en llegar. El primer ministro canadiense, Mark Carney, que se ha convertido en un crítico vehemente del presidente en el escenario internacional, expresó un firme apoyo al alto el fuego energético, pero condenó el acuerdo del diésel por socavar la paz y la estabilidad en Europa y ayudar a Rusia a financiar su guerra ilegal e injustificable contra Ucrania. En Estados Unidos, el anuncio del diésel generó una preocupación similar, incluso entre miembros del partido del presidente. Cuatro senadores republicanos se unieron a los demócratas en una carta en la que piden a Trump que dé marcha atrás de inmediato.[S1]
Los senadores escribieron en un comunicado difundido el domingo que el Congreso prohibió explícitamente las importaciones de energía rusa en 2022 para evitar que los dólares estadounidenses financien la brutal guerra de Putin contra Ucrania, y que la decisión de Trump de permitir las importaciones de diésel ruso a Estados Unidos va directamente en contra de esa ley. Lo que puede ser peor para el presidente que las críticas es que el alto el fuego anunciado ha tenido poco efecto en el precio del diésel, que sigue por debajo de sus máximos históricos, pero todavía muy por encima de los 6 dólares por galón.[S1]
Nuevo frente en Oriente Medio
Mientras tanto, a medida que se desarrollaban los últimos giros del conflicto entre Rusia y Ucrania, nuevos actos de violencia en Oriente Medio amenazan con tensionar aún más los mercados energéticos mundiales, pase lo que pase con el petróleo ruso. Los hutíes atacaron aeropuertos e infraestructura energética en Arabia Saudita durante el fin de semana. Lo ocurrido dejó al menos 13 muertos y podría agravar un conflicto de una década que se mantenía latente durante la guerra de Estados Unidos con Irán.[S1]
Michael Ratney, exembajador de Estados Unidos en Arabia Saudita, dijo a la BBC que los hutíes están enviando un mensaje: no se trata solo de objetivos militares ni de infraestructura energética, sino que van a atacar aeropuertos civiles, lo que podría matar a mucha gente. La guerra de Estados Unidos con Irán fue un conflicto que ninguno de los países árabes de la región quería, afirmó.[S1]







