Se abren en Londres las pruebas para el papel más escrutado del cine
Las pruebas finales de pantalla para el próximo James Bond se están celebrando y el proceso de audición se desarrolla en Londres. El papel figura entre los más determinantes del cine, ligado a una serie que ha perdurado más que casi cualquier otra. Las casas de apuestas, basándose en lo publicado por The Hollywood Reporter y otros medios, sitúan a Jack Lowden y Callum Turner al frente de la lista, cada uno con aparentes virtudes y desventajas.[S1][S2]
El caso de Lowden se apoya en parte en su trabajo en la serie de Apple TV Slow Horses, donde interpreta a River Cartwright, un agente del MI5. Ese papel se ha leído desde hace tiempo como una audición de hecho para Bond, ya que muestra drama, acción, romance y escenas de riesgo. Su personaje tiene un aire más discreto y corriente que 007, lo que convierte a Lowden en una opción de hombre común y, a juicio del texto, en una dirección más fresca para que los guionistas la exploren.[S1]
Turner, en cambio, parece casi hecho a medida para el papel, lo que constituye su mayor atractivo y a la vez una posible debilidad si los productores prefieren a alguien menos previsible. Se le describe como apuesto, elegante y de clase alta, y probablemente superaría a Lowden en atractivo sexual. También se menciona a Jack O'Connell y Josh O'Connor como posibles candidatos, y la similitud de sus nombres lleva a sugerir con ironía que las filtraciones a la prensa pudieron confundirlos y que solo uno de ellos se está sometiendo realmente a la prueba.[S1]
Por qué la decisión va mucho más allá de la sala de audiciones
Interpretar a Bond implica mucho más que combatir, bromear y manejar una Walther PPK. Los comentaristas externos pueden pasar por alto cualidades que los productores desde luego no ignorarán: aunque 007 es en pantalla un rebelde que actúa según sus propias reglas, el intérprete que lo encarna debe ser un compañero de equipo ejemplar. El trabajo es un compromiso enorme que exige los más altos estándares profesionales durante más de diez años, y el actor seguirá siendo un Bond incluso cuando no ruede, por lo que la franquicia debe poder confiar en que no la desacreditará.[S1]
En la práctica, eso significa elegir a alguien con pocas probabilidades de hacer declaraciones políticas divisivas, verse envuelto en disputas domésticas complicadas o protagonizar excesos públicos. De forma más sutil, significa encontrar a un embajador de marca agradable que trate a los fans con respeto y se sume con buena disposición al circo mediático que rodea cada estreno de Bond. Lo ideal es que tampoco se comporte mal entre bastidores, ya que eso podría dificultar el rodaje de unos nueve meses de una película de Bond para todos los implicados.[S1]
Estas consideraciones valen para cualquier papel protagonista, pero pesan mucho más en el caso de Bond por el estatus icónico del personaje y el compromiso previsto de cuatro o cinco películas. Lo último que quiere el equipo de Bond es un escándalo parecido al que golpeó a Marvel tras fichar a Jonathan Majors para un papel de villano en varias películas, un desastre que llevó a cancelar un filme ya anunciado. El papel de Majors era solo el de un villano dentro de un reparto coral, no el de un protagonista presente en casi todas las escenas.[S1]
Un precedente aleccionador de la propia historia de la franquicia
El veterano productor de Bond Cubby Broccoli calificó en su día el fichaje de George Lazenby para Al servicio secreto de su majestad, de 1969, como el mayor error en 16 años, y afirmó que el actor sencillamente no supo asumir el éxito y que había sido muy arrogante. Lazenby apareció en una sola película de Bond antes de que Sean Connery regresara al papel. Barbara, hija de Broccoli y responsable del equipo de producción de Bond hasta el año pasado, declaró a Variety en 2022 que elegir a Bond supone un compromiso de 10 o 12 años y que no todo el mundo quiere asumirlo, pues implica mucho más que presentarse para un par de meses de rodaje.[S1]







