Una asociación presentada como refugio ante las tormentas globales
Ante los periodistas en Montreal el viernes, al cierre de una cumbre de dos días, el primer ministro canadiense, Mark Carney, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentaron la Alianza para el Futuro como un marco abierto a otras naciones con una visión compartida. Afirmaron que el vínculo entre Canadá y el bloque de 27 países puede aportar estabilidad y oportunidades a una escala inédita.[S1][S2][S3]
Carney situó la iniciativa frente a un panorama de perturbaciones climáticas, normas democráticas debilitadas y un comercio convertido en instrumento de coerción. Von der Leyen sostuvo que, cuando el intercambio comercial se usa como palanca, son los hogares quienes absorben el daño, desde la factura del supermercado hasta el precio de un automóvil, y advirtió que proveedores antes confiables de energía, minerales críticos y semiconductores son cada vez más utilizados para ejercer presión.[S1]
Préstamo para Ucrania, integración de mercados y membresía
Al concluir la cumbre, Canadá se comprometió a participar en un préstamo de apoyo a Ucrania por valor de 90.000 millones de euros. Los líderes también señalaron que nuevas conversaciones buscarían un mercado más integrado, valorado en decenas de miles de millones de dólares, menos obstáculos al comercio y los viajes, y nuevas posibilidades educativas para ambas partes.[S1]
Ambas partes volvieron a la idea de que Canadá obtenga la membresía asociada de la UE, una condición que von der Leyen reconoció que no tiene precedentes. Dijo que existen la ambición, la confianza y la creatividad para definirla conjuntamente, y describió el arreglo como una apuesta por la fuerza compartida y no dirigida contra nadie. Se espera un contorno más claro del papel en una cumbre de 2027; algunos Estados miembros se resistieron a la etiqueta, y Alemania y otros trabajaron para retirarla de un borrador de declaración, aunque von der Leyen y Carney volvieron a emplearla en Montreal.[S1]
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, afirmó que Canadá es el país más europeo entre los que están fuera de Europa, y dijo que ambas partes construirían la asociación más estrecha, profunda y sólida que la UE haya tenido con un Estado no europeo.[S1]
Tecnología, defensa y el problema de la dependencia estadounidense
La cumbre se celebró mientras una guerra comercial con Washington empujaba a Carney a buscar nuevos socios, y la dependencia de empresas estadounidenses, en particular en defensa, ha hecho que Ottawa se replantee su posición. El informe señaló que Elon Musk redujo las velocidades de Starlink y Starshield sobre Ucrania a mediados de octubre, alterando operaciones militares y de defensa ucranianas, y que Carney ha advertido repetidamente que la tecnología de defensa canadiense podría quedar expuesta a actores políticos o empresas con intereses contrarios. Musk, que tiene ciudadanía canadiense, ha criticado al partido Liberal gobernante y ha respaldado la separación de provincias.[S1]
Carney citó la prevista fusión de la empresa canadiense de inteligencia artificial Cohere Inc con la alemana Aleph Alpha GmbH como una vía para depender menos de los gigantes estadounidenses del sector; el negocio combinado tendría sedes en Berlín y Toronto, y Ottawa ha anunciado una participación en Cohere de hasta 1.600 millones de dólares canadienses. Afirmó que Canadá no esperará a que el futuro de la IA se decida en otro lugar por gente que no conoce o en la que no confía. Bruselas y Ottawa también anunciaron que Canadá se sumará a la red europea de supercomputación, dando a los investigadores canadienses acceso a máquinas europeas para entrenar modelos de IA.[S1]
La fricción con Quebec marca la reunión
La propia cumbre generó tensión en Quebec, donde el separatista Parti Québécois acaba de alcanzar el poder en minoría. El primer ministro provincial, Paul St-Pierre Plamondon, no asistió después de que Ottawa le negara hablar públicamente en el evento, y escribió en redes sociales que permitirle servir cócteles de camarones en una recepción se presentaba como una forma aceptable y suficiente de influencia para representar los intereses de Quebec, y que una invitación a la mesa principal equivalía a pedir a la provincia que se alineara a cambio de mejores asientos en la fiesta.[S1]







