Una senadora habla mientras el presidente calla
Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado argentino, aceptó públicamente el resultado del balotaje brasileño, algo que Javier Milei no ha reconocido. Su declaración llegó mientras Flávio Bolsonaro, hijo del candidato derrotado, abandonaba Brasil y viajaba a Estados Unidos. El contraste con el silencio presidencial fue inmediato y sus palabras se leen como un intento de tomar distancia del jefe de Estado.[S1][S2][S3]
Según las crónicas, Lula obtuvo el 51,79 por ciento de los votos en la segunda vuelta frente al 48,21 por ciento de Bolsonaro, el candidato al que Milei había respaldado durante la campaña. El presidente argentino todavía no felicitó al mandatario brasileño ni reconoció formalmente el desenlace, mientras la Casa Rosada evalúa su posición ante las denuncias de irregularidades planteadas por el sector bolsonarista.[S1]
Respeto a las urnas y una advertencia sobre la Justicia
En su mensaje en redes sociales, la senadora sostuvo que la ciudadanía decide en las urnas y que esa voluntad debe respetarse, y lo describió como un principio básico de toda democracia. Reconoció marcadas discrepancias políticas con la nueva gestión brasileña, pero subrayó la historia compartida, los intereses estratégicos y las oportunidades de cooperación que unen a ambos países.[S1][S2][S3]
Bullrich también defendió el desempeño electoral de Bolsonaro y objetó las causas judiciales que lo involucran. Argumentó que la democracia no debe funcionar de manera binaria, con el ganador gobernando y el perdedor en prisión, y cuestionó lo que describió como una Justicia no imparcial usada para eliminar a la oposición, a la que calificó como una herramienta de poder que nunca debería ser el camino democrático.[S1][S2][S3]
Un vínculo ya deteriorado
La relación entre Milei y Lula se había deteriorado antes de la elección. El mandatario argentino viajó a San Pablo para apoyar a Bolsonaro e insultó a su par brasileño, a quien llamó corrupto y presidiario. Brasil respondió retirando a su embajador en Buenos Aires y reduciendo su representación diplomática. Aun así, Brasil sigue siendo el principal socio comercial de la Argentina y los canales institucionales entre ambos países permanecen abiertos.[S1]
La tensión se agravó después de que Flávio Bolsonaro abandonara Brasil pese a una orden judicial que le impedía viajar y le exigía entregar sus pasaportes. Cruzó hacia la Argentina junto a su familia y luego tomó un vuelo privado desde Puerto Iguazú hacia Guayaquil, Ecuador, antes de continuar hacia Estados Unidos, adonde llegó por la mañana. El Supremo Tribunal Federal había dispuesto retenerle los pasaportes en una investigación por presunto lavado de dinero y evasión de divisas; él negó que planeara escapar y la Policía Federal canceló los documentos tras el incumplimiento de la orden. La Dirección Nacional de Migraciones confirmó que ingresó al país sin impedimentos legales registrados en ese momento.[S1][S2]







