Sin reconocimiento oficial desde Buenos Aires
El Gobierno argentino confirmó que no felicitará a Luiz Inácio Lula da Silva tras su victoria en el balotaje del domingo pasado en Brasil. El vocero presidencial, Adrián Ravier, dijo en una conferencia de prensa en la Casa Rosada que no se emitirá ningún comunicado oficial, al responder una pregunta sobre si la Cancillería reconocería el resultado electoral. El anuncio se produjo 48 horas después del cierre de la votación.[S1][S2][S3][S4][S5][S6]
La postura deja a Argentina como el único país sudamericano sin un reconocimiento formal del triunfo del líder del PT. Ravier señaló que el Gobierno tomó nota del resultado, recordó que en 2023, cuando Javier Milei fue electo, el presidente brasileño no lo saludó personalmente, y describió diferencias ideológicas reales entre ambos mandatarios, al tiempo que sostuvo que Milei no actúa con hipocresía.[S1]
Consultado sobre las consecuencias para el vínculo bilateral, Ravier argumentó que para el presidente el bienestar de ambos pueblos, junto con el comercio y las relaciones que puedan construirse, pesa más que las disputas ideológicas. Dijo que el canciller repitió esa posición muchas veces, que la diplomacia y el comercio argentinos continúan, y que nada de esto debería afectar el trabajo del país dentro del Mercosur. Agregó que las empresas y las personas de ambas naciones seguirán comerciando y relacionándose con normalidad.[S1]
Una relación en su punto más bajo en décadas
La fractura diplomática sigue una secuencia precisa. El 26 de julio, Milei viajó a San Pablo para el lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro y llamó a Lula presidiario, ladrón y totalitario, además de atacar al ministro del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. Ese mismo día, Itamaraty convocó al embajador argentino Daniel Raimondi para pedir explicaciones y llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli.[S1]
Tras otra jornada de insultos de Milei, Brasil formalizó el 4 de agosto la rebaja de las relaciones al nivel de encargados de negocios. La embajada brasileña en Buenos Aires quedó a cargo del ministro consejero Eduardo Uziel, mientras que la misión argentina en Brasilia pasó a la encargada de negocios María Cortés después de que Raimondi regresó al país en las semanas siguientes. El 20 de octubre, cinco días antes del balotaje, Milei escribió en X que esperaba que el último truco de campaña sucia de Lula no incluyera robarse la elección; Itamaraty calificó esas declaraciones como un nuevo e inaceptable intento de injerencia externa en el proceso democrático brasileño.[S1]
El 24 de octubre, tras el último debate televisivo, Milei calificó al presidente brasileño de ladrón y mentiroso en mayúsculas, y acusó a su equipo de campaña de difundir datos falsos sobre Argentina. El día del balotaje, Milei usó sus redes para amplificar una publicación de La Derecha Diario que acusaba a Lula de querer robarse la elección por la extensión de dos horas del horario de votación. Conocido el resultado, esa noche no hubo mención, felicitación ni comunicado oficial de la Cancillería, una posición que se mantiene hasta ahora.[S1]
Dentro de la coalición gobernante, solo se pronunció el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, quien en un mensaje en redes dijo que el pueblo brasileño eligió presidente en una jornada democrática cuestionada y que, si bien muchos argentinos, incluido él, querían el triunfo de las ideas de la libertad, le deseaba éxito a Brasil. El bloque aliado PRO emitió un comunicado que reconoció la victoria de Lula y lo felicitó, y Mauricio Macri hizo lo propio a título personal. Valdemar Costa Neto, presidente del PL, el partido de Bolsonaro, difundió una carta en la que reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral, aunque pidió que los cuestionamientos planteados sean debidamente esclarecidos.[S1]
La investigación por Bolsonaro y las preguntas sobre asilo
Por separado, la Policía Federal de Brasil abrió una investigación y contactó a las autoridades argentinas para verificar si el senador y excandidato presidencial Flávio Bolsonaro cruzó la frontera en Misiones para abordar en Puerto Iguazú un avión privado, matrícula LV-JQW, con destino al aeropuerto de Fort Lauderdale, en Florida. Hasta el mediodía del martes se desconocía su paradero. La Dirección Nacional de Migraciones de Argentina informó que no registra ningún ingreso legal al país.[S1]
El organismo migratorio indicó que, ante la escalada mediática por la presencia de la aeronave en Puerto Iguazú, las autoridades iniciaron controles sobre el avión y la tripulación y constataron que la documentación de la empresa estaba en regla y que no se presentó ningún plan de vuelo que incluyera a la familia Bolsonaro. Consultado sobre si el Gobierno otorgaría asilo político a Flávio Bolsonaro, Ravier respondió que no existe ningún pedido de asilo y que no había nada más que agregar.[S1]







