Un hechizo para cada ocasión, vendido con un clic
Vendedores en línea que se describen como brujas ofrecen hechizos de pago para casi cualquier deseo, desde atraer dinero y buena fortuna hasta mantener la lluvia lejos el día de una boda o conseguir entradas para un concierto agotado. Etsy afirma que las búsquedas de hechizos del clima y de brujas han aumentado notablemente este año, y un portavoz declaró a BBC Scotland que crece el interés por los toques mágicos en ocasiones como las bodas. Las búsquedas de hechizos destinados a garantizar sol en un gran día subieron un 206%, mientras que las búsquedas más amplias que combinan bodas, hechizos y brujas aumentaron un 105%.[S1][S2]
Las propias normas de Etsy exigen que los hechizos se presenten solo como entretenimiento, así que sigue abierta la pregunta de si alguna de estas compras produce resultados. Aun así, los anuncios abarcan una gama extraordinaria de metas personales, lo que sugiere que los compradores buscan desenlaces que sienten que no pueden asegurar por medios ordinarios.[S1]
La abundancia, no el romance, encabeza los pedidos
Ellecia Cahill, una mística de 24 años de Erskine, ha registrado más de 2.000 ventas en línea de lecturas, cartas canalizadas que dicen transmitir mensajes de seres queridos, cristales y amuletos. Asegura que sus clientes se sienten especialmente atraídos por los hechizos de abundancia, pensados para ayudar a atraer dinero, éxito y oportunidades, más que por los de amor. Cuenta que un inversor tecnológico residente en Mónaco le informó de un aumento significativo de su patrimonio neto tras comprar un talismán de abundancia.[S1]
Cahill sostiene que los jóvenes, aunque piensan de forma lógica, siguen queriendo algo mágico en lo que creer, y describe a muchos de ellos como solitarios. Dice que pretende ofrecer un espacio seguro y consuelo, y enmarca su trabajo como respuesta a una necesidad humana natural de creer en algo más grande que uno mismo. A su juicio, los clientes suelen saber ya la respuesta que desean y buscan sobre todo tranquilidad, y se pregunta qué daño puede hacer la magia si logra que alguien se sienta más seguro.[S1]
Entendé esta noticia a fondo
Resultados dispares entre quienes lo probaron
Laura Blair, actriz de 29 años de Glasgow, pagó un hechizo para encontrar trabajo y fue asignada a una bruja, a la que facilitó sus nombres completos y más detalles antes de recibir un vídeo de la bruja realizando el hechizo. La compra no produjo exactamente el resultado que ella quería, pero asegura que su carrera como actriz ha estado más ocupada que nunca desde entonces, con varios papeles. Chloe, de 22 años y también de Glasgow, opina de otra manera: califica su compra de pérdida de tiempo y dinero porque lo que pidió no ocurrió, aunque ahora lo considera una historia divertida. Esperaba recuperar a un exnovio tras una ruptura y dice que, en retrospectiva, quizá fue mejor que el hechizo no funcionara.[S1]
La espiritualidad como mercancía y como consuelo
Alexandria Arthur-Hastie, socióloga de la religión en la Universidad Leeds Beckett, ve la popularidad de las brujas en línea como parte de un movimiento más amplio que se aleja de la religión tradicional hacia una espiritualidad que cada persona adapta a sí misma. Señala que el traslado de la brujería a internet refleja simplemente la migración de otras facetas de la vida moderna a las plataformas digitales, y lo describe como la etapa más reciente de la mercantilización de la espiritualidad. Programas de televisión como Sabrina, la bruja adolescente y Embrujadas, apunta, llevaron la magia al gran público, y las redes sociales ofrecen ahora una vía para descubrir la brujería.[S1]
Arthur-Hastie sostiene que algo más profundo impulsa el atractivo: para algunos jóvenes, la brujería se convierte en una fuente de apoyo cuando las relaciones, la carrera o el futuro resultan inciertos, y acuden a internet en busca de soluciones y de algo que los calme. Afirma que muchas brujas contemporáneas se consideran sanadoras más que figuras místicas, dedicadas a ayudarse a sí mismas, a otras personas y a la sociedad en general, y que tratan su labor casi como una profesión asistencial comparable a la orientación psicológica.[S1]







