Un veterano del teatro entra en el desierto
Años antes de que Star Trek: The Next Generation lo llevara al espacio, Patrick Stewart apareció como Gurney Halleck, el maestro de armas de la Casa Atreides, en la versión cinematográfica de Dune que David Lynch estrenó en 1984. Stewart, fallecido a los 86 años, era entonces un actor teatral consolidado en su Inglaterra natal, pero la producción fue solo su tercera película. También supuso su primer contacto con la ciencia ficción, un paso temprano hacia el papel de Jean-Luc Picard que definiría su carrera.[S1][S3]
Según un extracto de las memorias de Kyle MacLachlan, Fictional Selves, publicado por The Hollywood Reporter, Stewart dio al personaje un peso y una compostura arraigados en el teatro clásico. MacLachlan comparó el efecto con lo que Alec Guinness, otro actor inglés formado en las tablas, había aportado a Star Wars. MacLachlan tenía 24 años durante el rodaje y, como Stewart, era nuevo en el cine.[S1]
Voz, presencia y preguntas prácticas
MacLachlan escribe que lo primero que notó de Stewart fue su voz. Tras tres años estudiando dicción escénica, MacLachlan concluyó que nunca sonaría como su colega, cuyos tonos describió como regios y elegantes, moldeados por años en la Royal Shakespeare Company. Según su relato, solo Stewart podía pronunciar una frase sobre salir al desierto como un asno salvaje y hacer que sonara correcta. También recordó que Stewart llevaba la chaqueta de combate atreides o el traje Fremen como si los hubiera usado toda la vida.[S1]
Admirador desde hace tiempo de las novelas de Frank Herbert, MacLachlan afirma que conocía el material mejor que la mayoría de la producción, Lynch incluido, y se convirtió en una especie de autoridad sobre él. Stewart, escribe, se apoyó en ese conocimiento para profundizar en su comprensión de Halleck. MacLachlan describe a su compañero como una mezcla de confianza señorial y curiosidad genuina, que se inclinaba entre tomas para preguntar en voz baja qué ocurría en una escena. Ambos conectaron por su formación teatral y compartieron la diversión ante la diferencia entre la escala de un rodaje y la de una producción escénica.[S1]
El gusano está a ocho minutos
El primer día de rodaje de Stewart, ambos se sentaron dentro de un ornitóptero a medio construir frente a una gran pantalla azul, preparándose para volar sobre el muro escudo y el Gran Desierto de Arrakis. MacLachlan recuerda los nervios de Stewart y sus preguntas susurradas sobre lo que había abajo: un gusano de arena mayor que un tráiler, que se tragaba una cosechadora que MacLachlan comparó con una fábrica de metal sobre ruedas. Stewart respondió con grave seriedad sobre el riesgo de la misión.[S1]
La frase clave de Stewart en la escena era que el gusano estaba a ocho minutos. Tras la primera toma, preguntó a Lynch cómo sabría su personaje la distancia a la que se encontraba la criatura. MacLachlan escribe que le impresionó la profundidad con que Stewart habitaba el papel. Lynch elogió la pregunta y luego envió a un encargado de utilería a construir un indicador con agujas analógicas que se añadiría después. El pasaje, tomado de Fictional Selves, ilustra la insistencia de Stewart en tratar el entretenimiento popular con la misma seriedad que a Shakespeare.[S1]







