Un saludo frío y un discurso combativo
La XXX Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de gobierno reunió en Madrid al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y al presidente argentino, Javier Milei. Ambos se encontraron con un saludo mínimo y gélido mientras el rey Felipe VI, el jefe del Ejecutivo y el secretario general iberoamericano recibían a los mandatarios en la Galería de las Colecciones Reales, un museo dedicado a la historia de España y al gusto de las dinastías que gobernaron el país. Al tomar la palabra en el plenario de la mañana, Milei omitió al jefe del gobierno español entre las autoridades que saludó antes de leer su discurso y luego equiparó el socialismo con el fascismo.[S1][S2]
Según Milei, ambas doctrinas comparten hostilidad hacia el libre mercado, predilección por la intervención estatal, las nacionalizaciones, la regulación económica y el control de los medios, que a su juicio usan para difundir propaganda y adoctrinamiento. También sostuvo que las dos concentran las decisiones individuales en manos de una minoría y convierten la dependencia económica en un instrumento de dominación política. Sánchez, líder del Partido Socialista Obrero Español, escuchaba entre el público. Milei no participó en ninguna otra actividad de la cumbre y Argentina se desmarcó después de tres de los cuatro puntos principales de la declaración final.[S1][S2]
Sánchez: los presidentes están para unir
En una conferencia de prensa posterior a la declaración final, junto al secretario general iberoamericano, el chileno Andrés Allamand, y al presidente hondureño Nasry Asfura, que acogerá la próxima cumbre en 2028, Sánchez afirmó que los presidentes están para unir a los países y no para confrontar entre Estados o gobiernos. Subrayó que el respeto a la verdad y a la forma de hacer política es primordial aunque las ideas difieran, e insistió en que los líderes deben trabajar por la unidad en los espacios multilaterales.[S1][S2][S3]
Consultado por las palabras de Milei, Sánchez las describió como un reflejo de la diversidad de opiniones y posiciones que hoy existen en el sistema iberoamericano, y dijo que ahí lo dejaba. Agradeció a todos los jefes de Estado y de gobierno su asistencia, mencionó expresamente al presidente argentino y señaló que desplazarse a España y participar en la cumbre supone un esfuerzo. También restó importancia a las ausencias de la mexicana Claudia Sheinbaum y del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, al argumentar que centrarse en quienes no acudieron reduce el compromiso de quienes sí lo hicieron.[S1][S2][S3]
Viejas rencillas y una agenda paralela
El choque llega después de la visita anterior de Milei a España, dos semanas antes, cuando llamó dictador impresentable a Sánchez en un acto con empresarios y calificó de corruptos a los socialistas españoles. Esta cumbre produjo su primer cara a cara desde entonces. Milei se ausentó de la ceremonia inaugural en el Teatro Real y de la cena ofrecida por los reyes en el Palacio Real, pero sí se reunió con el líder de Vox, Santiago Abascal, y el jueves posó en otro punto de Madrid con Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y referente del Partido Popular, quien le había insistido en que volviera para la cumbre.[S1][S2][S3]
De los 22 países de la comunidad iberoamericana, diez enviaron a sus jefes de Estado o de gobierno, tres estuvieron representados por vicepresidentes y el resto por cancilleres. Sánchez aprovechó su intervención para pedir diálogo frente a imposición, cooperación frente a división y paz frente a violencia, y advirtió contra la tentación de refugiarse en las diferencias y resignarse a un mundo cada vez más dividido.[S1][S3]







