El viaje de un chef de la escuela de cocina al activismo alimentario
Abiro Wisdom pasó tres años en la escuela de cocina en Accra, pero nunca quiso trabajar en hoteles internacionales. Su formación se centró en la cocina francesa, italiana y mexicana, ignorando los alimentos nutritivos que comió de niño en el norte de Ghana. Sentía que no podía ser él mismo en ese entorno, incapaz de hablar de sus propias tradiciones alimentarias.[S1]
En cambio, Wisdom se unió al Movimiento Alimentario de Ghana (GFM), fundado en 2019, el año de su graduación. Se convirtió en un apasionado defensor de los alimentos autóctonos, describiendo al grupo como una comunidad de amantes de la comida que creen en el potencial de la cocina ghanesa. El movimiento comenzó como una red informal de voluntarios, incluidos chefs, agricultores y expertos en seguridad alimentaria, que organizaban cenas para mostrar ingredientes locales.[S1]
Desafiando la dependencia de importaciones y el legado colonial
Ghana importa al menos la mitad de sus alimentos, una situación arraigada en políticas coloniales que priorizaban los cultivos comerciales para la exportación sobre el consumo local. Esto ha dejado al país vulnerable a las fluctuaciones de precios y dependiente de semillas, pesticidas y fertilizantes extranjeros. El GFM argumenta que muchos cultivos locales son resistentes al clima y requieren menos insumos, lo que los convierte en una alternativa sostenible.[S1]
Aimee Wallin, codirectora del grupo, critica la narrativa de que las prácticas occidentales son superiores. Señala que la agenda poscolonial mantiene a los países africanos dependientes de las importaciones, pero al usar ingredientes locales, pueden recuperar el control. Wallin enfatiza que la comida es poder, y alimentarse a uno mismo es esencial para la autodeterminación.[S1]
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Platos innovadores y alcance educativo
El GFM ahora opera como una organización sin fines de lucro registrada con su propia cocina, donde crean recetas como hamburguesas de chufa y lattes de moringa. Organizan eventos mensuales, paneles de discusión y pruebas de recetas. Wisdom espera demostrar que los ingredientes autóctonos pueden ser rentables y atractivos, incluso para los jóvenes ghaneses atraídos por tendencias globales como el matcha y el té de burbujas.[S1]
El movimiento también trabaja con escuelas para ayudar a los niños a apreciar los ingredientes locales. El objetivo de Wisdom es crear una generación de chefs que crean en la comida ghanesa y su identidad. Ahora entiende cómo la comida se conecta con la política, la economía y la identidad propia, y quiere que los chefs cuenten la historia de su comida.[S1]
Urgencia de preservar el patrimonio alimentario
Wallin subraya la urgencia de salvar el patrimonio alimentario de Ghana antes de que se pierda. Cree que el conocimiento reside en la generación mayor, los agricultores y las comunidades, y es crucial hablar con ellos ahora. El GFM recientemente ganó un título de Campeones del Cambio en los Premios 50 Best Restaurants, reconociendo su trabajo transformador.[S1]







