Una voz crítica singular en el Post
Ann Hornaday murió el domingo en su casa de Baltimore tras enfrentar un glioblastoma, un cáncer cerebral. Tenía 66 años. Su etapa en The Washington Post se extendió de 2002 a 2025, más de veinte años en los que produjo cientos de reseñas, perfiles extensos y reportajes. Entre las películas que analizó en profundidad figuran The Hurt Locker, Jaws y Oppenheimer.[S1][S2][S3][S4][S5]
Matt Murray, editor ejecutivo del Post, describió en un comunicado difundido por el periódico cómo los lectores se beneficiaron durante años de una voz crítica que calificó de informada, perspicaz, cálida, accesible y distinta a cualquier otra. Comparó la experiencia de leerla con conversar con un amigo cercano que sabía mucho más que el lector.[S1]
Reconocimiento del Pulitzer y libros sobre cine
En 2008 Hornaday llegó a la ronda final del Premio Pulitzer de crítica, con una candidatura que incluía su valoración de There Will Be Blood junto a otros textos. También escribió Talking Pictures, un volumen dedicado a la práctica de ver películas, y antes de morir terminó un libro sobre la producción de Todos los hombres del presidente.[S1]
De asistente de Steinem a firma destacada
Su camino hasta el Post pasó por varias redacciones y un desvío poco habitual. Empezó como escritora freelance en Nueva York, publicando en medios como The New York Times y la revista Premiere, y antes pasó dos años en Ms. Magazine como asistente personal de Gloria Steinem. Después fue crítica de cine en el Baltimore Sun y el Austin American-Statesman antes de llegar al Post.[S1]
Nacida como Ann Mills Hornaday el 9 de marzo de 1960 en Iowa City, fue adoptada al nacer por William R. Hornaday Jr. y Mary Mills y creció en Des Moines. Se graduó en gobierno en Smith College en 1982. Junto a su carrera como crítica fue feligresa y maestra de escuela dominical en Baltimore. Le sobreviven su esposo desde hace 26 años, Dennis Greenia; su hija, Victoria Greenia; una hijastra, Leila Greenia; y un hermano, William Hornaday III.[S1]






