Una temporada que empezó en la cima
Texas hizo historia no deseada el sábado. Los Longhorns se convirtieron en el primer programa desde 1961 en ocupar el primer puesto de la encuesta AP y luego perder partidos consecutivos ante rivales no clasificados. Después de ceder una ventaja ante Oklahoma en el Red River Rivalry, Texas construyó otra amplia diferencia en la primera mitad contra Florida, pero los Gators y el mariscal de campo suplente Tramell Jones remontaron, lo que intensificó el escrutinio sobre Steve Sarkisian.[S1]
Sarkisian fue contratado para cumplir dos objetivos. El primero era elevar el piso del programa y hacerlo competitivo de forma constante, algo que logró con un récord de 35-8 en sus últimas tres temporadas. El segundo era convertir a Texas en un aspirante habitual al título nacional. Eso no se ha concretado, aunque los Longhorns alcanzaron el número 1 de la encuesta AP en algún momento de cada una de las últimas dos temporadas, y con marca de 4-2 vuelven a perfilarse para un año fuera de la élite del deporte.[S1]
El precio de un cambio de entrenador
Sarkisian firmó un nuevo acuerdo en 2025 que se extiende hasta 2031 y elevó su salario a la franja alta del fútbol americano universitario. Contando esta temporada, el contrato cubre seis años más y algo más de 70 millones de dólares. Su indemnización le garantiza el 85% del saldo restante, lo que dejaría a Texas debiendo 50,15 millones de dólares al terminar la temporada 2026.[S1]
Esa suma no sería la mayor indemnización jamás pagada, ni siquiera la más alta en Texas, pero aún se ubicaría entre las cinco más costosas de la historia del deporte. Comprometer ese monto exigiría que la universidad estuviera más que frustrada con Sarkisian; necesitaría estar convencida de que no puede llevar a los Longhorns a la cima. Texas también necesitaría la certeza de que hay un entrenador superior disponible, y aunque sus recursos podrían tentar a casi cualquiera, no destaca un candidato evidente.[S1]
Las esperanzas de playoffs mantienen abierta la pregunta
Dos derrotas todavía no eliminan a Texas de la contienda por los playoffs del fútbol americano universitario. Gracias a su victoria sobre Ohio State, el equipo podría convertirse en el primero en llegar con tres derrotas. Pero si los Longhorns se quedaran fuera por completo después de su posición en la Semana 5, la frustración que hoy se limita a las conversaciones en línea podría convertirse en una revisión real de las opciones en Austin.[S1]






