Persiste el choque energético
La Reserva Federal enfrenta una prueba difícil mientras la guerra con Irán entra en su séptimo mes, manteniendo los precios del petróleo muy por encima de los niveles previos a la guerra. Aunque los precios han bajado de los picos de más de 100 dólares por barril, superaron los 90 dólares esta semana tras renovados combates. El conflicto ha detenido el tráfico a través del Estrecho de Ormuz, cortando el acceso a alrededor del 20% de los suministros mundiales de petróleo y gas natural.[S1]
Los bancos centrales típicamente ignoran los choques energéticos, asumiendo que los precios se normalizarán, pero la naturaleza prolongada de este conflicto está haciendo eso más difícil. La inflación ha retrocedido desde los picos de la pandemia pero sigue por encima de la meta del 2% de la Fed. Las medidas 'subyacentes', que excluyen alimentos y energía, también han sido más firmes de lo esperado en la primera mitad del año.[S1]
Otras presiones inflacionarias
Más allá de la energía, la masiva expansión de la inteligencia artificial está elevando los costos de mano de obra calificada y chips de computadora. Una renovada guerra comercial con Canadá arriesga mayores costos de importación, y los precios del diésel cerca de máximos históricos podrían aumentar los costos de transporte de muchos bienes de consumo. Estos factores se suman al desafío para la Fed mientras intenta evaluar las perspectivas de inflación.[S1]
Funcionarios de la Fed divididos
La Fed ha mantenido las tasas sin cambios este año, pero los funcionarios están cada vez más divididos. Tres disintieron en la pausa de julio, favoreciendo un aumento. El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, argumentó esta semana que los datos recientes de inflación muestran un choque de oferta, y tradicionalmente no se suben las tasas ante un choque de oferta a menos que aparezcan efectos de segundo o tercer orden. Señaló que la inflación subyacente sigue muy contenida.[S1]
El presidente de la Fed, Warsh, en su primer discurso principal en Jackson Hole, dijo que las tendencias subyacentes de la inflación no han mejorado significativamente y que el banco central podría necesitar subir las tasas. No se comprometió a un aumento en la próxima reunión del 15 al 16 de septiembre, pero dijo que podría haber 'trabajo por hacer' si las tendencias no mejoran. El gobernador Michael Barr hizo eco de que las tasas podrían necesitar subir a menos que los datos muestren un alivio.[S1]
Expectativas del mercado
Los mercados han respondido, con las probabilidades de un aumento de un cuarto de punto en la próxima reunión del FOMC alrededor del 66% al miércoles, según CME FedWatch. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años han subido a máximos no vistos desde 2007. Otros bancos centrales, como el Banco Central Europeo, ya han subido las tasas. La Fed recibirá otro informe de inflación el 11 de septiembre antes de su reunión.[S1]







