Recepción hostil en el Metropolitano
Julián Álvarez fue recibido con una estruendosa lluvia de silbidos por los aficionados del Atlético de Madrid antes del partido de liga española contra el Villarreal, que terminó 2-2. El incidente ocurrió cuando su imagen apareció en las pantallas del estadio Metropolitano, según difundió la transmisión de ESPN. La desaprobación de los hinchas fue evidente cuando el número 19, que era suplente, fue mostrado en el banquillo con una expresión estoica.[S1]
La hostilidad continuó cuando Álvarez entró al campo en el minuto 66, con los aficionados gritando 'fuera'. Tras el pitido final, se marchó solo al vestuario mientras sus compañeros saludaban a la afición local. Esta reacción se produjo en medio de un ambiente tenso, tras la aparición de pancartas en su contra en la Ciudad Deportiva de Majadahonda, profundizando un conflicto que la prensa madrileña describe como 'irreversible'.[S1]
El culebrón del traspaso se intensifica
El conflicto se debe al deseo declarado de Álvarez de irse al Barcelona, un movimiento que el club se ha negado a autorizar. Según Marca, comunicó esta intención a la directiva el 25 de mayo, y su entorno insiste en que solo considerará un traspaso al club catalán. El club rechazó una oferta previa del Real Madrid, y su entorno menciona una exigencia de al menos 150 millones de euros para negociar su salida, con un contrato vigente hasta 2030.[S1]
El entrenador Diego Simeone se ha alineado con la postura del club, afirmando que si el dueño habla, no hay nada más que discutir. Enfatizó el deseo de proteger la reputación del jugador. Mientras tanto, el Arsenal mostró interés, pero Álvarez lo rechazó debido a su preferencia por quedarse en España y a las restricciones de visado que afectan a su familia. Ha seguido entrenando con normalidad, pero parece serio y apagado, sin una solución a la vista.[S1]
Una relación rota
Los silbidos no se limitaron a la previa; se intensificaron cuando Álvarez entró como suplente en el minuto 67, reemplazando a Marc Pubill, con el equipo perdiendo 2-1. Cada contacto con el balón fue recibido con desaprobación. La imagen más impactante llegó tras el gol del empate de Giuliano Simeone, cuando Álvarez se marchó solo, ignorando a los aficionados, un gesto que no pasó desapercibido y subrayó la relación fracturada.[S2]







