El descargo tras la función
Lo que debía ser el cierre habitual de una función de teatro de Juan Gil Navarro se convirtió en un momento inesperado para los espectadores. El actor tomó el micrófono y manifestó su enojo por una conducta que, según explicó, se repite con frecuencia durante las presentaciones: el uso de celulares en la sala. Una vez terminada la obra, decidió dirigirse directamente a los presentes para expresar su malestar por las interrupciones y distracciones que se produjeron durante la función.[S1]
Gil Navarro comenzó agradeciendo al público por haber ido a ver teatro, esta obra o cualquier otra, pero luego señaló lo que describió como un problema profundamente molesto y reiterado: el tema de los celulares. Enfatizó que pagar no da derecho a hacer lo que uno quiere en una sala de teatro y mucho menos a faltarle el respeto a quienes están prestando atención. Se lo vio visiblemente molesto por lo sucedido.[S1][S2]
Luego, el actor hizo un pedido concreto para evitar que este tipo de situaciones vuelva a repetirse en las próximas presentaciones. Solicitó al público no solo que mantenga los celulares apagados sino que tampoco saque fotos, mucho menos con flash. Después de sus palabras, parte de los espectadores respondió con aplausos, un gesto que respaldó su reclamo por mayor respeto dentro de las salas de teatro.[S1][S2]
Reacciones en redes y contexto de la obra
El momento no tardó en trascender la sala y comenzó a circular en las redes sociales, donde el descargo del actor provocó diferentes opiniones. Mientras algunos usuarios respaldaron su reclamo por el uso de teléfonos durante las funciones, otros cuestionaron la manera en la que decidió dirigirse a los presentes. De esta manera, el episodio volvió a poner en discusión el comportamiento de los espectadores y el uso de celulares durante una obra de teatro.[S1]
La versión argentina de Misery, basada en la novela de Stephen King, se presenta en el teatro Metropolitan de la calle Corrientes, con dirección de Manuel González Gil. Juan Gil Navarro interpreta al escritor Paul Sheldon y Julia Calvo da vida a la temible Annie Wilkes, el papel que en la película le valió el Oscar a Kathy Bates. La puesta regresó a la cartelera porteña el 18 de junio y marcó un reencuentro con la historia en el mismo escenario y con el mismo director que en 1999, cuando la obra fue interpretada por Alicia Bruzzo y Rodolfo Bebán. Según contó Gil Navarro, que antes había integrado el elenco de Druk, él prefiere pensarla más como un thriller de suspenso con elementos psicológicos perturbadores que como una obra de terror. Tras el estreno, el público respondió con una ovación de pie.[S2]







