Un cambio de guía gestado durante años
Cuando el Tesoro publique el miércoles su declaración trimestral de refinanciación, los inversores examinarán si los funcionarios modifican el lenguaje que ha orientado las emisiones durante más de dos años. Ese lenguaje ha prometido tamaños de subasta estables para la deuda a medio y largo plazo. Los operadores esperan en general la mayor revisión de esa guía desde principios de 2024, según la información sobre el anuncio previsto.[S1][S2]
El giro llegaría después de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, sugiriera de forma inesperada que está dispuesto a intervenir en el mercado de bonos para bajar los rendimientos. Una declaración revisada podría preparar reducciones de las ventas de bonos a 20 y 30 años en 2027 junto con subastas mayores de letras y notas a corto plazo. Citigroup prevé que los recortes de emisión a 20 y 30 años empiecen este mes, lo que en la práctica rompería con la guía de refinanciación anterior.[S1]
El programa de recompras ya ha mostrado hasta dónde puede llegar el departamento. Solo una semana después de que apareciera el plan de refinanciación anterior, Bessent amplió las recompras de deuda en circulación, un movimiento que el mercado interpretó entonces como reacción al alza de los rendimientos. April LaRusse, que dirige el equipo de especialistas en inversión de Insight Investment, sostuvo en una entrevista que los volúmenes de recompra son demasiado modestos para cambiar el rumbo del mercado y que la emisión es la palanca principal del Tesoro cuando a los funcionarios no les gusta el nivel de los rendimientos.[S1]
Rendimientos largos y la carga de las letras
Cualquier ajuste llega con los rendimientos a largo plazo por debajo de los máximos de más de dos décadas alcanzados a principios de octubre, pero todavía elevados. El rendimiento del bono a 30 años superaba el 5,30% el viernes, cerca del nivel al que cotizaba a mediados de agosto, cuando se amplió el programa de recompras.[S1]
Depender más de las letras con vencimiento inferior a un año para financiar al Gobierno acabaría poniendo a prueba cuánta oferta pueden absorber los inversores. Las letras rotan con rapidez y deben renovarse continuamente, y EE. UU. ya subasta más de 500.000 millones de dólares cada semana, lo que expone al Tesoro a fuertes oscilaciones del mercado. El volumen de subastas alcanzó un récord de 839.000 millones de dólares la semana pasada.[S1]
Phoebe White, responsable de estrategia de tipos de EE. UU. en UBS Group, describió el paso probable como un cambio de guía más que una acción inmediata, aunque señaló que los recientes movimientos poco convencionales elevan las probabilidades de nuevos alejamientos de los precedentes. Su firma espera que los tamaños reales de subasta se mantengan hasta mayo. El Tesoro empezó a abrir esa puerta en agosto, cuando los funcionarios dijeron que evaluaban posibles cambios en las futuras ventas de cupones y notas a tipo flotante, en lugar de posibles aumentos.[S1]
Los operadores discrepan sobre el calendario y la composición
Si los tamaños de subasta no varían, las ventas de refinanciación de la próxima semana sumarán 125.000 millones de dólares. Desde que Janet Yellen, predecesora de Bessent, fijó la guía actual, los operadores han dado por hecho que las ventas a medio y largo plazo acabarían creciendo, impulsadas por el aumento de la deuda pública y por déficits de unos 2 billones de dólares anuales. El Tesoro actualiza el lunes su estimación de necesidades de financiación del trimestre.[S1]
Al preparar la declaración del miércoles, el departamento preguntó a los operadores primarios en su cuestionario habitual previo a la refinanciación por los cambios estructurales en la demanda de deuda y por qué modificaciones merecerían los futuros tamaños de subasta. Un equipo de JPMorgan dirigido por el estratega Jay Barry afirmó que la preocupación central del Tesoro es la incomodidad con el nivel de los rendimientos, pero prevé que la fórmula de los próximos trimestres se mantenga hasta 2027, con tamaños sin cambios hasta agosto y luego un programa de aumento centrado en valores a 2 y 10 años, una visión que choca con la de muchos operadores.[S1]
Barclays propuso sustituir al menos los próximos trimestres por los próximos trimestres, lo que, según argumentó, daría a los funcionarios flexibilidad sobre el calendario y la composición. Bank of America, Goldman Sachs Group y UBS figuran entre las firmas que vigilan si cambia la redacción. Los observadores también seguirán los temas de debate del miércoles del Comité Asesor de Préstamos del Tesoro, cuyas opiniones sobre si el mercado puede absorber más ventas de letras podrían ser especialmente reveladoras.[S1]
Con el endeudamiento federal al alza y la emisión de cupones estancada, las letras representaban alrededor del 22% de la deuda en circulación en septiembre, por encima del promedio a largo plazo del 20% que el comité asesor recomendó en 2024. JPMorgan sostuvo que recortar las ventas de bonos largos sería imprudente dadas las necesidades de financiación previstas y los primeros indicios de estancamiento de la demanda de letras. Los funcionarios del Tesoro han señalado las compras de deuda por parte de emisores de monedas estables como nueva fuente de demanda, aunque esas compras aún no se han materializado a gran escala. Los funcionarios también podrían publicar nuevas directrices sobre recompras, después de haber triplicado las compras de valores a 10 y 30 años hasta 6.000 millones de dólares por operación, un nivel que la mayoría de los inversores espera que se mantenga.[S1]







