Tercer día de conversaciones indirectas en Doha
Las negociaciones indirectas en Doha se prolongaron el domingo hasta su tercer día, con Catar trabajando para lograr la liberación de más de 6.000 millones de dólares en activos iraníes. Ese paso, si se acuerda, podría despejar el camino para reabrir el estrecho de Ormuz y reanudar las conversaciones sobre el programa nuclear iraní. El enviado de los Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash, afirmó que una nueva ronda de escalada no beneficiaría ni a Irán ni a sus vecinos.[S1][S3][S4]
Gargash dijo que las relaciones con Irán son esenciales porque Irán es un vecino y que los Emiratos no querían verlo arrastrado a una crisis prolongada. También señaló que el Golfo está preparado para lo peor, como ya ha demostrado antes. Sus declaraciones se produjeron mientras responsables de los Estados del Golfo aguardaban la respuesta de Washington a la propuesta iraní, con la que Teherán espera reabrir el estrecho antes de las elecciones legislativas estadounidenses del martes.[S1][S5]
El plan catarí para comprimir el calendario
Para sortear la desconfianza de ambas partes, Catar se ha centrado en un plan que comprime la secuencia en la que Estados Unidos levanta las sanciones, Irán reabre el estrecho de Ormuz y comienzan las conversaciones nucleares. Irán ha aceptado reducir ese calendario de siete días a dos. La mediación continuó incluso después de que misiles no identificados alcanzaran el viernes cerca del estrecho a un buque metanero catarí que se dirigía a Pakistán, pese a que la nave había recibido horas antes autorización directa y salvoconducto de Teherán.[S1]
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Las condiciones de Irán y las señales de Washington
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, dijo que esperaba que Washington eligiera la diplomacia frente a otras vías y describió a Irán como dispuesto tanto a la defensa como a la diplomacia, según la racionalidad estadounidense. Afirmó que por ahora no hay planes de conversaciones directas con Washington. En declaraciones a Al Jazeera, dijo que Irán había ofrecido abrir el estrecho en dos días si Estados Unidos levanta su bloqueo a los buques petroleros, deja de impedir la liberación de activos iraníes y pone fin a las sanciones a las exportaciones de petróleo iraní.[S1][S7]
Donald Trump dijo el sábado que Estados Unidos había destruido buena parte del ejército iraní, pero que aún quedaban uno o dos objetivos por atender, mientras Teherán advertía de represalias en caso de ataque. Sostuvo que las negociaciones para poner fin a la guerra, iniciada por Estados Unidos e Israel en febrero, iban bien, aunque los iraníes no eran muy fiables. Antes, el secretario de Estado, Marco Rubio, había dicho que Washington estaba abierto a una solución diplomática, mientras el jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, revelaba que había recibido una carta del vicepresidente estadounidense, JD Vance, para intentar reavivar las conversaciones.[S1]
Rezaei describió un cambio positivo en el tono estadounidense, pero dijo que aún no había respondido. Ali Nikzad, vicepresidente del Parlamento iraní, volvió a indicar que Teherán no hablaría de su programa nuclear, al afirmar que la nación iraní había decidido no negociar sobre la cuestión nuclear bajo ninguna circunstancia ni presión, y que las oportunidades pasadas se habían topado con promesas incumplidas y bombardeos ilegales contra parte de sus instalaciones nucleares pacíficas. Rezaei también sostuvo que Trump se ve acosado por una guerra con repercusiones internacionales mayores que las de Vietnam y dijo a la televisión iraní que, adondequiera que vaya, debe responder por qué la inició.[S1][S8]







