Un final planeado desde el principio
Max Winkler, que dirigió seis de los ocho episodios de Monster: The Lizzie Borden Story, dice que sabía cómo concluiría la temporada antes de empezar el rodaje. El final, titulado Carnival, termina con Aileen Wuornos, interpretada por Sarah Paulson, siendo recibida en el más allá por los fantasmas de Lizzie Borden, interpretada por Ella Beatty, y la sirvienta y amante de Borden, Maggie, también conocida como Bridget, interpretada por Vicky Krieps. Wuornos fue condenada a muerte por inyección letal en 1992. La escena imaginada sigue a un final esperanzador que se da a Lizzie y Maggie, antes de que la serie corte a la línea plana de la muerte de Wuornos y a las personas a su alrededor hablando de comer, según lo describe Winkler.[S1]
Winkler cuenta a The Hollywood Reporter que la temporada entrelazó la historia de Wuornos con la de Borden para mostrar lo poco que ha cambiado en cómo la sociedad trata a las mujeres que matan, y cómo se encierra a las mujeres. Describe el contraste entre el romance del personaje de Paulson y la paz del más allá, y la cortina azul antiséptica de la cámara de ejecución frente a la ornamentada cortina de terciopelo rojo del teatro que se ve al principio. Dice que si podía empezar donde empieza la temporada y terminar donde termina manteniendo una implicación emocional con esos personajes, el final tenía buenas posibilidades de resonar.[S1]
Libertades, tono y los vacíos del caso
La temporada se diferencia de entregas anteriores de la franquicia Monster de Netflix porque se sabe menos del caso, lo que permitió a los creadores Ryan Murphy e Ian Brennan llenar preguntas sin respuesta. Lizzie Borden fue juzgada y absuelta en 1892, a los 32 años, por los asesinatos con hacha de su padre Andrew y su madrastra Abby en Massachusetts. La serie presenta una versión en la que Borden los mató. Winkler dice que la temporada fue difícil de hacer porque gran parte es cómica, dadas las expectativas que se imponían a las mujeres en la década de 1890 y el hecho de que algunas de esas actitudes aún afloran hoy. Compara la temporada anterior, con Charlie Hunnam como Ed Gein en gran medida solo en un granero o una casa fría, con la multitud de personas y palabras de esta, y describe el objetivo de crear algo bello mezclado con arsénico.[S1]
Winkler dice que no lee críticas ni sigue las reacciones en redes sociales, y explica que las respuestas buenas nunca le parecen suficientes y las malas son demasiado dolorosas para disfrutarlas. Señala que una prueba de cámara tuvo lugar exactamente un año antes, que participa en un chat de texto con los actores donde circulan memes de Nance O'Nell, y que espera una gran reacción cada vez que Murphy hace algo. Dice que muchos espectadores han terminado la temporada rápido, algunos de una sentada, y que la serie debutó en el número uno de la lista Top TV de Netflix. También dice que lloró mientras Paulson interpretaba su escena de la última comida.[S1]







